21 de abril de 2026 08:26

Blog sobre demografía y política

 «La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los  remedios equivocados.»  Groucho Marx

LA TEORÍA DEL DISCURSO Y PODEMOS

¿Qué encontrarás en este artículo?

Voy a procurar, de la manera menos complicada posible, resumir la Teoría del Discurso, tan apreciada por posmodernistas en general y por posmarxistas en particular. Porque, según se deduce de algunas de las pocas publicaciones de dirigentes o exdirigentes muy concretos de Podemos, como Errejón o Monedero, esta teoría ha inspirado en buena parte su línea de proceder en política.

Jacques Derridá

Resultan de difícil comprensión para el común de los mortales las mutantes identidades que adoptan los actores políticos dependiendo del contexto en que se muevan. Jacques Derridá[1], filósofo posestructuralista y posmodernista, lo justificaba afirmando que “las identidades nunca están del todo constituidas porque su existencia depende de factores externos a la identidad y diferentes a ella”.

Parecería entonces que, si las identidades nunca acaban de estar definidas, no habría muchas posibilidades de tener alguna vez claros los discursos que mantiene cada cual y, por lo tanto, podríamos considerar normales las cambiantes posturas de nuestros líderes veleta. Ernesto Laclau y Chantal Mouffe[2], unos de los principales autores posmarxistas, intentaron resolver ese problema relacionando la identidad de los discursos[3] con la fijación de fronteras políticas y la creación de antagonismos. Parece que nuestros políticos han entendido este último mensaje, pero no para solucionar su falta de identidad; ellos siguen volando al son del viento que les domina en cada momento pero, eso sí, levantando fronteras y antidemocráticos cordones sanitarios ante sus normalmente mal elegidos adversarios.

En la teoría marxista el ámbito de las ideas y las representaciones mentales (significados) se contrasta con el mundo material del mundo de los objetos reales y actividades prácticas. Por el contrario, los posmarxistas, Laclau y Chantal Mouffe por ejemplo, rechazan esa separación afirmando que, para que cada una de las cosas de ese mundo material sean inteligibles y tengan relación con un significado, deben formar parte de un marco de significado más amplio. Es decir que los significados dependen de la clase de discurso y de las circunstancias que rodean y dan significado al objeto. Por ejemplo, una piedra puede ser útil para construir una casa, pero también puede ser un proyectil para agredir a otros, o un objeto que suponga riqueza para el que la posee. Afirmaron con ello el carácter relacional de la identidad, contrario al referencial que implica una determinación de la relación entre la palabra y el objeto. Por lo tanto convenían en que cada significado social de las palabras, acciones e instituciones se comprende cuando se relaciona con el contexto que les rodea y les da significado.

Laclau

La teoría relacional del discurso de Laclau y Mouffe establece que los discursos incorporan elementos de varios ámbitos de la sociedad (ideológicos, económicos y políticos) que por separado carecerían de un significado especial propio y los articula para constituir una nueva identidad, de manera que se intenta lograr el éxito de un nuevo proyecto político mediante el apoyo de todos esos elementos. La articulación es una de las características de la Teoría del Discurso, característica que puso en práctica que el primer gobierno laborista de Reino Unido después de la II GM, logrando un consenso político que articuló elementos del Estado del Bienestar, una gestión keynesiana de la demanda encaminada al pleno empleo, la nacionalización de algunas industrias esenciales y la defensa del Imperio en el entorno de la Guerra Fría.

Como ya adelanté más arriba otra de las características de esa Teoría del Discurso es la creación de antagonismos y la correspondiente fijación de fronteras políticas que posibilita la adquisición, aunque sea parcial, de la identidad de los agentes o grupos. Pero ese antagonismo genera un “enemigo” con el que se establece un conflicto por lograr imponer una voluntad sobre otra, y es en esa lucha donde se pierde parte de la identidad que se pretendía asegurar definiendo fronteras. Es en el entorno de esa lucha por la imposición de voluntades en el que se aplica la “lógica de la diferencia”, que conducirá a un proceso de asimilación, o a la política del “divide y vencerás”.

Otro aspecto importante de la Teoría del Discurso es el problema de la actuación social y la subjetividad política, es decir, cuándo y cómo los actores sociales toman decisiones novedosas o deciden actuar. Esta teoría mantiene que, cuando los discursos con los que se identifican los actores políticos caen en la precariedad o empiezan a desintegrarse, como en el caso de momentos de graves desordenes sociales o de profundas crisis económicas, los sujetos sienten esos trastornos como verdaderas crisis de identidad. Entonces es cuando los sujetos deciden actuar, generando discursos alternativos, para reconstruir la identidad perdida o deteriorada y los significados sociales.

La hegemonía es una característica clave en la Teoría del Discurso. Se logra cuando una fuerza política determina las normas y significados en una sociedad dada. Para ello se necesita que se produzca una lucha entre fuerzas opuestas, en la que un proyecto político pretenderá imponer su voluntad a otro. Pero también será necesario disponer de significantes flexibles, no condicionados por discursos preexistentes. Con estos dos elementos disponibles y articulados en un proyecto político, que deberá ser expandido, se podrá alcanzar el objetivo de la hegemonía.

Hasta aquí he procurado exponer resumidamente las características principales de la Teoría del Discurso. Veamos ahora como los ideólogos de Podemos han aplicado, con mas o menos fortuna esta teoría. Vayamos por partes.

En lo referente a la característica de la articulación recuerdo que con ella se pretendía: “incorporar elementos de varios ámbitos de la sociedad (ideológicos, económicos y políticos) que por separado carecerían de un significado especial propio articulándolos para constituir una nueva identidad, de manera que se intenta lograr el éxito de un nuevo proyecto político mediante el apoyo de todos esos elementos”. El movimiento 15 M logró unir, no sé si llegó a articular, una importante variedad de elementos diferentes, casi todos previamente enmarcados en el entorno de la izquierda, cuando no de la extrema izquierda, aunque he de reconocer que también desembarcaron en ese movimiento sujetos de otras sensibilidades políticas con una gran dosis de desencanto y de lógica indignación. Ese movimiento, espontáneo o no, fue absorbido prácticamente desde sus inicios por la gente que estaba ya organizando el partido Podemos. Realmente no me parece que a aquello se le pudiera caracterizar objetivamente como una articulación para lograr el éxito de un proyecto político nacional nuevo, en todo caso fue una declaración de intenciones para acabar con un régimen que consideraban caduco. Pero tampoco me parece que el actual gobierno de coalición pueda considerarse una suerte de articulación positiva, ni que tengan un proyecto político claro. Me da la sensación de que, en caso de tener proyecto, lo intentarán llevar a cabo de manera taimada, a golpe de decretos y pactos poco confesables, pero no basado en el acuerdo con una amplia y sólida articulación de fuerzas políticas para llegar a objetivos estratégicos de calado para España.

Clement Richard Attlee

En cambio, la característica de la articulación sí se le puede reconocer al primer gobierno laborista británico del primer ministro Clement Richard Attlee, caso al que me he referido más arriba. También al denominado “Ordoliberalismo”[4], sistema de economía social de mercado puesto en práctica en Alemania por Konrad Hermann Joseph Adenauer, que articulaba inteligentemente al empresariado, los sindicatos y los Länder, actores que tomaban las decisiones ejecutivas en el marco de las condiciones fijadas por el Estado. En este caso si se puede decir que se logró el éxito del proyecto político, pues supieron aprovechar como nadie en Europa la inyección económica de EEUU a través del plan Marshall para levantar de las ruinas materiales y psicológicas a Alemania. 

 

Y hoy se podría decir que el gobierno de coalición de la Sra. Merkel también ha logrado el éxito de mantener a su país como un líder industrial, con balance positivo en comercio exterior, a pesar de mantener unos salarios comparativamente altos, de la muy desleal competencia china y de una globalización injusta e incompleta.

Si me fijo ahora en la imprescindible característica de creación de antagonismos y fijación de fronteras políticas, he de reconocer que en eso son unos maestros. Encontrándose con un centro derecha en disgregación y teniendo claramente definidas las fronteras políticas con esa posición política, fijaron su objetivo en el débil PSOE sanchista para intentar lograr la hegemoníaen la izquierda. A la luz de los primeros resultados electorales parecía que le estaban dando un buen mordisco al electorado al PSOE y de paso deglutieron a IU y otros partidos menores. Pero sus contradicciones y las maneras de actuar, a menudo rayando la chulería y prepotencia de los viejos dirigentes comunistas, les han ido frenando la inercia que adquirieron en su fuerte despegue. Llegó entonces el momento de rebajar la contundencia de las actuaciones contra su “enemigo” inicial, para pasar a formar coalición con él, aunque siga siendo su objetivo a batir. No se si les saldrá bien la jugada, de momento parece que el poder les ha gustado y le están sacando provecho personal, por lo menos su élite y allegados, pero les está minando el apoyo electoral. Ya veremos dentro de tres años como salen de la competencia en las urnas.

En cuanto a la hegemonía, están en ello. Ya he mencionado que su objetivo fue desde el principio desbancar al PSOE de la hegemonía en la izquierda, porque alcanzarla es vital para la formación de su discurso, para inundar la sociedad con su discurso alternativo. Con el fin de lograr la hegemonía planteó en su día la lucha contra el PSOE, e intento por todos los medios imponer sus condiciones a cambio de los apoyos que precisaba un débil Sanchez que prefirió dejarse querer por la extrema izquierda. Podemos no ha llegado nunca a tener realmente la hegemonía, pero jamás ha dejado de intentarlo, incluso en estos momentos sigue haciéndolo desde su posición en el gobierno de coalición, planteando continuos desafíos a la parte socialista de la coalición. En cuanto a la disposición de significantes flexibles, no condicionados, nunca han tenido problema. Siempre han usado a su antojo y con descaro las palabras “libertad”, “pueblo”, “democracia”, “patria”, “justicia”, jugando con su utilización en beneficio de su búsqueda de la hegemonía.

En definitiva los dirigentes e ideólogos de Podemos, Unidos Podemos, Unidas Podemos o como sea, han seguido consciente o inconscientemente, esta posmodernista y posmarxista teoría con mayor o menor acierto según se mire. Pero el resultado que vayan a obtener es incierto, aunque me inclino a creer que su futuro no está tan tasado como lo estaba el de IU. Lo que si han logrado es que el PSOE se reafirme y profundice en el abandono de la evolucionada identidad que poseyó hasta Zapatero, para recuperar la vieja identidad del primer tercio del siglo XX. Y eso no puede ser bueno para la España del siglo XXI.

21 de febrero 2021

LUIS BAILE ROY

 

 



[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Jacques_Derrida

[2]https://www.actuall.com/criterio/democracia/laclau-y-mouffe-profetas-de-la-nueva-izquierda/

[3] Discurso: “es el proceso de una lucha social por el establecimiento de determinadas reglas de significación entre distintas fuerzas que se relacionan contingentemente (Laclau, 1993).

[4] https://economipedia.com/definiciones/ordoliberalismo.html

 

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Luis Baile Roy

1 comentario en “LA TEORÍA DEL DISCURSO Y PODEMOS”

  1. Recuerdo lo que te comenté una vez. El poder no necesariamente corrompe (aunque lo hace más de lo que se podría esperar), pero quien está en el poder se acomoda. Podemos lanza su discurso para arrebatarle la hegemonía al PSOE, pero no sufráis, nunca lo hará hasta el punto de poner en peligro los cargos y sueldos que, fuera de la política, jamás conseguirían.
    Y si lo trasladamos a nuestra tierra catalana, podéis tener por seguro que JxC no va a renunciar a sus poltronas, para ellos mucho más importantes que el bien de los ciudadanos.

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