Hoy he tardado en ponerme a la tarea, estaba en crisis. En crisis de incredulidad, de hastío y de indignación. La poca fe que me pudiera quedar en este sistema político ha sufrido un nuevo bajón.
El comportamiento de los responsables políticos autonómicos y, sobre todo, del Estado ha sido, por decirlo suavemente, lamentable. Los primeros por bisoños, confiados e ineficaces. Los segundos por rastreros, al buscar rédito político en una catástrofe de semejantes dimensiones, como se hizo después de los atentados del 11 M, unos hechos aquellos que aún no han sido aclarados de todo, quizás, como dicen algunos, “porque los españoles no podrían soportar la verdad”. Déjense de tratar a los españoles como a un rebaño al que pretenden meter en corrales o majadas, a base de la implacable acción de sus medios de aborregamiento, sus perros pastores.
El que más y el que menos, si se tiene algo de memoria, se acuerda de quién fue el responsable de desechar el Plan Hidrológico Nacional allá por el 2005. Un plan que, a decir de los técnicos en infraestructuras hidráulicas, hubiera minimizado las consecuencias de la inevitable riada que comenzó el 29 de octubre y de las que han venido ocurriendo y seguirán ocurriendo en esa región, como consecuencia de su particular orografía y de las habituales gotas frías. Los intereses de los grupos ecologistas y del PSC junto a los partidos separatistas catalanes impulsaron al gobierno de Zapatero a retirar el plan y dejar a esa parte de la cuenca mediterránea que siguiera expuesta a los embates de la naturaleza, si no evitables, al menos si controlables, aunque solo fuera parcialmente, porque de eso se trataba el citado plan, de evitar situaciones extremas como la sufrida ahora. No le hacía mucha falta que incentivaran a aquel gobierno para cometer tamaño despropósito, pero fue un empujoncito.
Volviendo a la actualidad, estos días estamos contemplando con cierta normalidad la actuación de los responsables políticos y digo con normalidad, porque la mayoría de esos españoles a los que intentan pastorear están habituados a los espectáculos barriobajeros de sus representantes. El dolor que producen en los españoles catástrofes como esta, la respuesta solidaria inmediata que suscitan y el silencioso y cálido abrazo a aquellos que sufren pérdidas humanas o materiales, es lo que nos libra de caer una depresión o en un estallido de rabia al contemplar la bajeza moral de los políticos que dicen representarnos o pretenden hacerlo. Dan asco.
No voy a dar la lata ahora con la maldita cronología de lo acontecido, ni voy a volver a hacer referencia a las leyes que dejan bien a las claras cual debía haber sido la respuesta y la responsabilidad de unos y de otros, eso ya lo hice la semana pasada. Y quedó diáfano que “Entre todos la mataron y ella sola se murió”.

Ahora lo que me interesa es poner de relieve la irresponsabilidad de casi todos los responsables políticos que debían haber actuado y la enfermiza costumbre de culpar al contrario y, si es posible, crucificarlo en plaza pública aprovechando el poder sobre los medios de desinformación y la capacidad de movilización de tontos útiles. Ahora de lo que se trata es de confesar mi decepción cuando veo que un militar ha adquirido la costumbre presidencial del “cambio de opinión”, como es el caso del Jefe de la UME, cuando en una primera declaración ante los medios de comunicación, mientras se estaba produciendo un parón en la respuesta estatal a la catástrofe, que “no podía desplegar su medios en el territorio valenciano sin la autorización de la Comunidad”. Para, a los pocos, días revelar que la UME “desde las tres de la tarde del fatídico día sus subordinados ya estaban en la zona de Utiel salvando vidas”.
No obstante, entre el día 29 y el 30 a las 22.05, la UME había desplegado 1.147 militares y 402 medios de todo tipo, incluidos 5 helicópteros del Batallón de Helicópteros de Emergencias y dos de los ejércitos. Es decir, en algo más de 24 horas la UME había logrado desplegar un importante contingente de personal y medios, teniendo en cuenta las dificultades para realizar desplazamientos. Las unidades de la UME que en esos momentos operaban ya en la zona provenían de la Base de Bétera (Valencia), Torrejón de Ardoz, Morón y León, efectivos de cuatro Batallones y algunos medios logísticos y de mando y control.
El resto de las unidades de las FAS no incrementan el despliegue inicial hasta el sábado 2, bastante tarde a mi entender, pero la señora Robles sabrá porqué. El día 3 ya tienen desplegado un dispositivo de unos 5600 efectivos, además de unos 700 dedicados al mando y control y a las misiones logísticas. Al final del día 4 ya eran 7.800 los efectivos desplazados a la zona, con unos 1.350 vehículos, a lo que había que sumar las capacidades ofrecidas por el buque anfibio ‘Galicia’ de la Armada (alojamiento, apoyo logístico y sanitario) y dos nuevos helicópteros. Ese día el número de ambulancias de las FAS ya alcanzaba el número de 26.
Es un despliegue de medios militares importante que, incluidos los de la UME alcanzará aproximadamente los 10.000 efectivos, además de mucha maquinaria de Ingenieros, buceadores, helicópteros, logística, etc., pero ¿ha sido en tiempo oportuno? Me da la sensación de que la respuesta es negativa. Y las causas de ese retraso, además de la mala fe de algunos políticos y de no activar a tiempo los órganos adecuados (como el Mando de Operaciones del EMAD), hay que buscarla en el exceso legislativo y en la falta de coordinación entre las diferentes instituciones y autoridades responsables de gestionar las emergencias de este calibre. El exceso legislativo y la mala costumbre de interpretar las leyes según sople el viento es la mejor manera de diluir responsabilidades. La falta de coordinación entre los diferentes niveles de la Administración es la forma de disolver competencias y de obviar compromisos, en resumidas cuentas, de escurrir el bulto.
Esta catastrófica situación no ha dejado en buen lugar al Estado, no voy a repetir, como han hecho algunos, eso de que es un Estado fallido, yo me voy a quedar en que, en esta ocasión, ha quedado patente que el sistema político que soportamos no es el que nos merecemos y que el Estado de las Autonomías ha vuelto a fallar, como falló durante la pandemia del COVID y en tantas otras cuestiones como la educación, la seguridad ciudadana, la vivienda, etc. etc.

2 comentarios en “UNA CRISIS, MUCHOS IRRESPONSABLES”
EN CASO DE QUE HIPOTÉTICAMENTE INVADIERAN CEUTA O MELILLA DE QUIEN DEPENDERIA SU DEFENSA…? AUTONOMIA O GOBIERNO.. Posiblemente pasaría algo parecido……!!.INEPTOS!! NO HABRA PAZ PARA LOS MALVADOS 😡
Claro y contundente como siempre, Luis. Es necesario que los ciudadanos despertemos y hagamos lo que está en nuestra mano para contribuir a cambiar la situación política y nunca, nunca perder la esperanza de que se pueda conseguir que los políticos que estén en el poder, sean honrados, capaces y que la motivación de su forma de actuar y decir, no sea otra que el bien común de los españoles en cualquier rincón de España, la seguridad en la calle, la asistencia sanitaria, la propiedad de sus bienes, la libertad de expresión, Eva la fiscalidad ajustada y la utilización de los recursos del Estado de manera eficiente y con sentido común.