28 de abril de 2026 17:57

Blog sobre demografía y política

 «La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los  remedios equivocados.»  Groucho Marx

CASI CUATRO AÑOS Y MEDIO YA Y VAMOS A PEOR

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Desde el 2 de junio de 2018, fecha en la que Pedro Sánchez juró su cargo ante el Rey, han pasado ya más de cuatro años y cuatro meses. Una semana después de que Rajoy perdiera la moción de censura presentada por el PSOE, se formó un gobierno monocolor que no empezó con buen pie, pues el 13 de junio de 2018 se produjo la dimisión del ministro de Cultura y Deporte, Màxim Huerta, al salir a la luz un fraude fiscal cometido unos años antes. Tampoco duró mucho la titular de Sanidad, Carmen Montón, al saberse que su máster en Estudios Interdisciplinares de Género (vaya nombrecito) estaba tan plagado de irregularidades como otros muchos de los expedidos por el Instituto de Derecho Público de la universidad pública Rey Juan Carlos I.

El rechazo, en febrero de 2019, de los presupuestos presentados por este primer gobierno de Sánchez para ese año, obligó al presidente del gobierno a convocar elecciones anticipadas para el 28 de abril. El disperso resultado de estas y la imposibilidad de llegar a acuerdos para formar alguna mayoría parlamentaria que apoyara la investidura del candidato más votado de Pedro Sánchez y propuesto por el Rey para presidente de gobierno, decidió a su Majestad a no abrir una nueva ronda de consultas y dar a los partidos políticos hasta el 3 de septiembre para que llegaran a un acuerdo para formar Gobierno. Las posturas inflexibles de unos y la tozudez de otros impidió el acuerdo, por lo que, entre el 16 y 17 de septiembre el Rey inició una nueva ronda de consultas para confirmar si había o no una mayoría parlamentaria suficiente a favor de “algún candidato”. El resultado de las consultas resultó negativo, por lo que el Rey comunicó a la presidente del Congreso de Diputados la decisión de no proponer candidato alguno. El Rey disolvió las Cortes Generales, con el visto bueno de la presidente del Congreso, y convocó elecciones para el 10 de noviembre de 2019. Para entonces Sánchez ya llevaba gobernando, si se puede llamar así, desde hacía casi año y medio, colando Decretos Legislativos y Reales Decretos en un numero proporcionalmente superior a gobiernos anteriores, costumbre que posteriormente, sobre todo durante los inconstitucionales estados de alarma, quedaría arraigada para burlar o demorar los flojos controles parlamentarios.

El pacto previo a las elecciones del 10 de noviembre de 2019, entre PSOE y Unidas Podemos, sorprendió al que se dejó sorprender. Esta vez ya no había duda de que con Ciudadanos no sumaba, los militantes socialistas que tan preocupados se mostraron anteriormente por esa posibilidad respiraron. Esta vez al PSOE no le quedaba más remedio que una imposible gran coalición o reeditar una suerte de Frente Popular, que algunos llamaron Frente Frankenstein. Eligieron esta última opción y desde entonces soportamos al peor gobierno posiblemente desde Frenando VII.  

En esos casi cuatro años y medio Sánchez, con ayuda de sus entregados colaboradores y socios parasitarios, no ha dejado de intentar “golpe ar” al sistema político del Estadoespañol. No es que a mí me resulte muy aceptable este sistema, pero menos soportable se me hacen los taimados métodos que utiliza este personaje para moldearlo a su gusto, mientras se incrementan la pobreza y las diferencias sociales.

No voy a perder el tiempo insistiendo en los escándalos que han acompañado a los gobiernos de Sánchez en este periodo de tiempo que se está haciendo ya interminable. Solo recordaré algunos vergonzosos episodios como la “no gestión” de la pandemia[1], el caso Delsy, la destitución del coronel Perez de los Cobos, las extrañas adjudicaciones de material sanitario a los amigos del exministro Illa, el férreo control de RTVE mediante el nombramiento (inconstitucional) de la administradora única[2]Rosa María Mateo como ariete, el nombramiento (también inconstitucional) de Pablo Iglesias para la Comisión de Control del CNI, las ventajas y subvenciones concedidas a familiares tanto del presidente como de otros miembros del gobierno, la continua negación de datos a la Comisión de Transparencia y Buen Gobierno, etc.

Podría seguir durante varias páginas, pero me interesa fijar la atención en dos asuntos de importancia para el bienestar y el futuro de los españoles. Temas para los que esos casi cuatro años y medio debían haber sido suficientes, si no para cambiar radicalmente los indicadores negativos del año 2017, sí para estabilizar la situación o, quizás, iniciar un cambio de tendencia de aquellos. Pero no, al contrario, ese gobierno que entró pregonando que iban a trabajar por el pueblo con trasparencia, honestidad y eficacia no ha hecho más que empeorar la situación.

Empecemos por la Sanidad. En plena pandemia del COVID 19, cuando nos tenían sometido a uno de esos estados de alarma, luego declarados inconstitucionales sin que nada pasara por ello, di suelta a mi curiosidad y estudié algunas características de nuestro particular sistema sanitario[3]. Los datos más relevantes se reunían en la tabla siguiente en la que ya se mostraban algunos de los déficits de nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS), sumatorio mal coordinado de 17 subsistemas.

   Pues bien, en cuanto al número de camas hospitalarias por 1000 habitantes, uno de los indicadores fundamentales para clasificar los sistemas sanitarios, no hemos mantenido el escaso 3/1000 del año 2017 sino que hemos descendido al 2,48 según datos del propio ministerio de Sanidad a final de 2021, aunque mantenemos el tipo en camas UCI. Tampoco se ha mejorado en el ajuste necesario del número de médicos y enfermeros por 1000 habitantes, aunque si se ha aumentado el número de médicos hasta los 4,58/1000 respecto al dato de 2017, sin embargo ha disminuido el número de enfermeros por médico. El déficit de personal de enfermería, que se agravó por la “tasa de reposición cero” que fijó el gobierno del huidizo Rajoy, venía, y sigue, siendo provocado por la salida al extranjero de un buen número de profesionales de la enfermería en especial, debido a los bajos salarios y la precariedad de los contratos del personal sanitario. Por otro lado, a pesar del incremento en el número de médicos, la lista de espera para operarse en el SNS, a 31 de diciembre de 2021, era de 706. 740 pacientes, lo que representa un aumento de 3,15% respecto al año anterior.

                                                                                    Porcentaje de abandono escolar

 Con estos datos este gobierno no debería presumir de buena gestión. Ya sé que se trata se un sistema sanitario distribuido en 17 CC. AA., pero no deja de ser responsabilidad del gobierno nacional procurar los medios y la legislación marco para evitar que siga produciéndose este deterioro de la sanidad.

Otro tema mollar en el que vamos para atrás, por mucho que lo maquillen, es en la educación. En junio de 2021 decía el alemán Andreas Schleicher, director del área educativa de la OCDE, que “la educación en España prepara a los alumnos para un mundo que ya no existe”. Seguramente no le faltaba razón, porque la tasa de abandono escolar ha venido siendo superior a la de la UE desde hace muchos años, si bien es cierto que tendemos a converger, aunque sea lentamente.

El problema, sin embargo, persiste porque somos el país de la Unión Europea (UE) con mayor porcentaje de jóvenes entre los 18 y 24 años que no tiene estudios medios (FP de ciclos formativos de grado medio o Bachillerato finalizados). Y los datos estadísticos revelan, además, que en el fondo de estos datos subsiste una importante brecha socioeconómica, que ni estos próceres de la igualdad no han logrado recortar un poco, más bien la han incrementado.

Si consideramos las necesidades de nuestro mercado laboral, seguimos sacando cada año un número de titulados universitarios excesivo, produciendo el fenómeno de la “sobre- cualificación” para muchos puestos laborales. Un 37% de los titulados universitarios está ocupado en puestos por debajo de la formación que han recibido, frente al 23,5%de la media europea. Eso es debido a que en España alrededor del 40% tiene un título superior frente al 34% de la UE. Pero, además, la OCDE, en su informe PIAAC, nos sitúa en la cola del grupo de países que compara en competencias de los graduados entre 25 y 64 años: “El 40% de los graduados españoles tiene en comprensión lectora un nivel inferior al 3 en una escala de 5. Es decir, cuatro de cada 10 titulados no llega al aprobado. En cálculo, los datos también son muy malos: el 46% de los titulados españoles presenta unas bajas competencias (menos del nivel 3). ¡Ojo al dato!

Porcentajes de titulaciones en el año 2021

Tampoco se ha se ha corregido la desproporción entre titulados universitarios y de FP, por lo que se sigue sin atender a la demanda real de las empresas. En España se está produciendo un lento incremento de alumnos que se decantan por la FP en todos sus niveles y especialidades, pero aún estamos lejos de la media europea y, sobre todo, aun no se ha alcanzado el deseable nivel de cooperación y colaboración con las empresas, para lograr una mayor adaptación de estos estudios a las necesidades del mercado laboral.

En lugar de atajar esos importantes problemas, ustedes se dedican a rebajar los niveles exigibles para pasar de curso en la ESO y el Bachiller, ha eliminar la Filosofía, a introducir “la perspectiva de género” en las matemáticas y a contar una historia de España que para ellos la quisieran los más valerosos de entre los inventores de la Leyenda Negra.

No se toman en serio este tema tan fundamental en una nación. A ustedes les importa muy poco este vergonzoso baile de leyes de educación. Ustedes están tomando la educación o, como se decía en tiempos de la República, la instrucción pública como una herramienta de lucha política, porque necesitan temas llamativos, como las ideologías identitarias, para hacer ver a la gente que ustedes quieren hacer cosas “más guais” que los demás partidos. El catedrático de Teoría e Historia de la Educación en la Universidad de Valencia Juan Manuel Fernández Soria decía: “la educación se ha convertido en terreno de la competición partidista” porque a través de ella las formaciones políticas “pueden hacer más visibles sus señas de identidad, marcar unas líneas rojas que actuarían como faro para atraer a electores”.

     

 

 

 

 

La semana que viene haré algunos comentarios sobre la seguridad y las políticas identitarias que tanto les gusta utilizar para distraer el personal, mientras nos van conduciendo al la “felicidad de la escasez”. Le aseguro señor Sánchez que no voy a callarme nada de lo que pueda ir informándome. Ya sé que se la traerá al pairo, porque su problema es que no es más alto, más guapo y educado que el Rey, pero que se le va a hacer, que cada palo aguante su vela, mientras pueda.

Zaragoza, 16 de octubre 2022

LUIS BAILE ROY

 

 

 

 

 



[1] http://www.bailedelosdomingos.es/2020/05/la-gestion-no-gestion.html

[2]http://www.bailedelosdomingos.es/2020/04/mi-tele.html

[3] http://www.bailedelosdomingos.es/2020/04/nuestro-sistema-sanitario.html

 

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Luis Baile Roy

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