14 de abril de 2026 16:54

Blog sobre demografía y política

 «La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los  remedios equivocados.»  Groucho Marx

LOS DEFECTOS DEL PERIODISMO ACTUAL Y LOS OBJETOS DE DESEO DEL PODER

¿Qué encontrarás en este artículo?

AYER ASISTÍ A UNA CONFERENCIA

Hace unos días me invitaron a una conferencia sobre periodismo. Estaba anunciada con un título que llamó mi atención (“Periodismo: muchos perros al servicio de sus amos”). El conferenciante era un periodista, muy joven y, por lo que se podía deducir del tema de la conferencia, “trasgresor” para la mayoría adocenada de la profesión. En definitiva era para mi una ocasión para intentar saber algo más de los entresijos de ese noble oficio que se ejerce demasiado a menudo con poca nobleza y demasiado servilismo.

Con un dominio de la situación casi magistral y con el desparpajo y naturalidad de su juventud y arrojo, el conferenciante fue dando un repaso a los males del periodismo en España. Males que casi todos ellos provienen de ser esa profesión uno de los objetos de deseo de todo aquel personaje o grupo que quiera alcanzar y mantenerse en el poder. No son los periodistas y los medios de comunicación el único objetivo de los ansiosos del poder, también lo son el dominio, más o menos violento, de la calle, el control de la educación y la cultura, como bien recordó el disertador.

LOS OBJETOS DE DESEO DEL PODER

Sobre esos otros objetos del enfermizo deseo de poder ya he hablado en otras ocasiones, pero no está de más aprovechar la ocasión para dar un repaso a nuestra actual situación. Empezando por el dominio de la calle, los últimos meses he podido confirmar cómo la izquierda en el poder y sus compañeros los separatistas han ejercido la amenaza, el acoso e incluso algún grado de violencia contra concentraciones o mítines de los que consideran inmersos en lo que ahora el “presidente de pasarela” llama la “fachosfera”. Una izquierda extremista en su obediencia a las consignas de los multimillonarios globalitarios, pero muy parca en la consecución del bien común y la puesta en práctica de políticas verdaderamente sociales. Una izquierda que no sabe dónde se gasta el dinero que nos saca a los españoles y a los europeos (hasta que éstos se den cuenta de con quien están tratando), pero a la que se le hace demasiado viejo el material ferroviario que más frecuentemente utilizan los trabajadores. Una izquierda que sigue de fiesta después del asesinato alevoso de unos Guardias Civiles a manos de unos narcotraficantes, consentidos y endiosados por dolosa omisión, cuando no por grave dejación de responsabilidades.

Esa izquierda que persevera, con sus infumables leyes de educación, en situar a España en lugares muy mediocres en el informe PISA[1], efectuado por la OCDE. Mientras se preocupa de adoctrinar en ideología de género y de difundir irresponsablemente las facilidades que sus estúpidas leyes dan para el cambio irresponsable de género o de sexo incluso. El resultado de toda esa desviación de la función de enseñar e instruir ya lleva tiempo dando sus resultados en la universidad y no solo en lo que a la falta del nivel adecuado de muchos alumnos se refiere, también en la deficiente preparación de buena parte del profesorado universitario. Como consecuencia de esas leyes que, inevitablemente también han afectado a los padres de los actuales educandos, podemos ver ahora desfiles de carnaval con niñas disfrazadas de cabareteras o niños de travestis. Es todo un síntoma de un cáncer que alguna vez habrá que extirpar, para después aplicar radioterapia durante un tiempo hasta lograr una educación e instrucción pública de calidad y sin distracciones absurdas, adoctrinadoras y malintencionadas.

La izquierda que gasta sin conocimiento hasta alcanzar niveles de deuda pública nunca antes conocidos. Que gasta incluso en subvencionar a un casposo, aburrido y retrogrado cine, cuyos exiguos beneficios no dan ni para pipas y de los pocos que sacan buena parte aparecen en Panamá. Pero ¿será por dinero? Que no falte de nada mientras las películas, las obras teatrales, documentales, o publicaciones en papel o digitales exalten a sus históricos y “revolucionarios” líderes, demonicen a los políticamente contrarios, sean fieles a la leyenda negra, que los anglosajones nos han colgado como un sambenito, o insulten a las Fuerzas Armadas y a las de Seguridad del Estado.


[1] https://www.elmundo.es/espana/2023/12/05/656ddfdffc6c83ba498b45af.html

TODO VALE

Si, si, todo vale con tal de lograr o seguir en el poder. Valió el ya demostrado fraude electoral del 36, valió la astuta manipulación informativa del atentado previo a las elecciones de 2004, sobre el que por cierto sigue existiendo un silencio sepulcral y serias dudas de que el correspondiente juicio las resolviera todas las incógnitas. Vale la avalancha de informaciones y desinformaciones magistralmente administradas por los medios de adoctrinamiento subvencionados en cada proceso electoral, los escraches (pero solo si los hacen los chicos de la izquierda) y el cierre o clausura de cuentas en redes sociales cuando en ellas se emiten opiniones que puedan herir la sensibilidad de los susceptibles miembros de la izquierda cañí, como el ignorante Patxi López, por poner solo uno de los muchos ejemplos que se podrían poner.

También vale la mentira, dicha con el mayor desparpajo y descaro, como si tuvieran la seguridad de que “la gente”, como nos llaman ellos, no se hubiera caído todavía del guindo. Aunque, a veces pienso, que en eso algo de razón tienen, porque hay que estar muy en el guindo para no darse cuenta de a dónde nos están llevando estos tipos.

¿A DÓNDE VAMOS?

¿Es una buena pregunta? ¿una pregunta trampa? o ¿una pregunta de difícil respuesta? Pues tiene un poco de todo. Es una buena pregunta en el sentido de que todos deberíamos plantearnos cuáles son los deseos u objetivos que cada uno desea lograr, no solo para sí mismo, también para la sociedad en la que vive. También para comparar ese anhelo con lo que nos puede parecer posible en el estado actual de la situación política y económica que nos ha tocado vivir.

También es una pregunta trampa, por lo menos en el caso de que a alguno se le ocurra publicar o manifestar con crudeza y razones, de la manera y en el foro que sea, un resultado contradictorio entre sus nobles deseos y la maldita realidad. En ese caso le puede caer la del pulpo por salirse del guion de lo políticamente correcto o aceptable. Pero también lo es si la comparación, en el caso de resultar negativa o con serias diferencias, nos la guardamos en nuestro interior, porque entonces nos retrataremos a nosotros mismos y, si nos queda algo de coherencia, quizás nos digamos: ¡que carajo hago! ¿por qué tengo que aguantar toda esta mierda?

Pero reconozco que es una respuesta difícil porque para responderla con un mínimo de racionalidad debemos leer más, mucho más y de todo. Bueno los libros de Sánchez se los pueden ahorrar, pueden imaginarse lo que dirán con solo verle lucirse, contoneándose, por la alfombra del edificio del Consejo de Europa o de los Gala de los premios Goya. Leer más y procurar ver mucha menos televisión, sobre todo las cadenas que pertenecen a los grupos de comunicación promocionados directa o indirectamente por el siniestro magnate Georges Soros.

Personaje este que, al parecer de algunos avezados historiadores, inició su carrera como financiero con un el capital que escatimó a las SS, de lo que éstas obtenían de las requisas efectuadas a los judíos de Budapest, por cierto correligionarios suyos. Personaje empeñado, desde hace décadas, en el más radical de los globalismos y del “nuevo orden mundial”, para lo que invierte ingentes cantidades de dinero (filántropo él), entre otras cosas para colocar a los gobernantes que considera adecuados para dinamitar Estados, atacar ciertas culturas. Y ya que he llegado hasta aquí me veo en la obligación de recordar que este tipo y un hijo suyo se han reunido con Sánchez al menos cinco veces. Su primer contacto fue en Washington, en septiembre de 2015, cuando fue a entrevistarse con Madeleine Albright ex secretaria de Estado de los Estados Unidos, entonces presidenta del National Democratic Institute (financiado por Soros) y una de las figuras más relevantes del izquierdismo radical norteamericano. ¡ojo al dato!

No hay que dejar de plantearse preguntas, de cuestionarse casi todo y menos de perdonar la mentira, la malversación y la prevaricación a la que se han venido acostumbrando nuestros políticos. Malas costumbras que nos han conducido a la corrupción estructural y a un Estado casi fallido. Deberían ir preparándose.

Imagen de Luis Baile Roy
Luis Baile Roy

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