14 de abril de 2026 16:29

Blog sobre demografía y política

 «La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los  remedios equivocados.»  Groucho Marx

¿Qué encontrarás en este artículo?

UNA GESTIÓN, ¿UN LIDER?


Según parece la curva de contagios acumulados se está aplanando y si atendemos a la función de los contagios activos, que no expongo aquí, lleva varios días descendiendo porque los enfermos curados ya son 149.576 y el número de nuevos contagios detectados por PCR ya está por debajo de 350. Vamos saliendo del mal trago y esperemos que los rebrotes no se den, o si lo hacen sea con la menor intensidad posible, pero esto dependerá de que los responsables políticos de turno hayan aprendido de la experiencia y tengan dispuestos los medios y procedimientos adecuados, además de que los ciudadanos respetemos las medidas de protección y distanciamiento siempre que sean necesarias.

 Para seguir con el estudio comparativo que inicié el domingo pasado, he incluido en la gráfica de la figura 1 la evolución de los contagios acumulados en Portugal y además doy algunos datos sobre porcentajes de contagios y letalidad de España y Portugal. A Portugal el resultado de sus medidas no le ha salido tan bien como le salió a Corea del Sur pero evidentemente, a la simple inspección de la figura y de los datos en ella contenidos, le ha ido mucho mejor que a nuestra nación y sin recurrir a un confinamiento tan severo como el nuestro.
Figura 1


“No por mucho confinar, bien vas a acabar” habrá que decir para recordar en el futuro que hay que tomar medidas a tiempo, porque la alternativa es volvernos a encerrar en casa para evitar la exposición al dichoso bicho. Ya expuse anteriormente que nuestro país adolece de falta de medidas y normas eficaces para la actuación temprana ante alertas de este tipo, también he hecho referencia en artículos anteriores al inexistente, o insuficiente, almacenamiento preventivo de materiales de protección y medicamentos. Recuerdo también que he mencionado la necesidad de mejorar la capacidad de producir inteligencia por parte de todo ese entramado de centros de investigación y redes de laboratorios dedicados a la detección y generación alertas epidemiológicas. Creo que en la cabeza del sistema se precisan unidades de investigación operativa que, con sus potentes herramientas matemáticas, puedan generar inteligencia y hacer proyecciones de futuro fiables, para que aquellos que tengan el mando en una crisis de este tipo o similar puedan fundamentar sus decisiones, con mayor posibilidad de acierto de la que ahora han tenido los actuales responsables políticos. No obstante, además de estas herramientas y medios necesarios al largo y medio plazo y, que por cierto, en nuestro caso han sido escasos e ineficaces, hay otras medidas que se tienen que tomar a corto plazo, con cierta inmediatez, pero a tiempo. Uno de los mayores aciertos que se ha podido observar en la actuación de los gobiernos de Corea del Sur y de Portugal, por no hablar de otros como Israel, Taiwan, Nueva Zelanda, Finlandia, etc., ha sido la adopción de medidas preventivas con una anticipación que ha resultado definitiva. Como muestra obsérvese la forma de las curvas de contagios acumulados correspondientes a Corea del Sur (color azul) y Portugal (verde), en comparación con la curva correspondiente a España (roja). En la figura 1 indico también el espacio temporal en el que creo que se debieron de adoptar medidas de control de entradas a nuestro territorio nacional, de protección y de distanciamiento social, de prohibición de concentraciones multitudinarias, etc. Medidas de las que ya se ha hablado profusamente, y que indudablemente son imprescindibles para evitar la desmedida propagación de contagios que delata la curva roja. Adoptadas esas medidas, en esos momentos y con decisión, quizás podría haberse evitado parte de la severidad del confinamiento que hemos sufrido y no hubiera sido tan severo el varapalo que ha padecido buena parte de nuestro tejido empresarial, que en su mayor parte (+/- 95%) está constituido por pequeñas y medianas empresas, las más sensibles a situaciones de este calibre y por lo tanto de las que más depende la continuidad de la mayoría de los empleos.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oviedo y de la Autónoma de Madrid ha concluido que, si se hubieran tomado las medidas promulgadas en el decreto del estado de alarma, con su confinamiento incluido, el 4 de marzo, los contagios se habrían reducido a la mitad, con lo que esto supone para un sistema sanitario que, en su mayor parte llegó al colapso y como consecuencia a la necesidad de tener que tomar decisiones difíciles y desagradables sobre la prioridad de atención a los enfermos. El mismo estudio estima que el confinamiento, aunque tardío, ha reducido en un 79,5% la potencialidad de la propagación del virus, ¡menos mal! ¿qué hubiera sido de nosotros si la fecha de celebración de ese reivindicativo día (8M) hubiera sido una semana más tarde?, posiblemente hoy pasaríamos con creces del medio millón de positivos por PCR, es decir bastantes más contagios reales.

La evidencia indica que la decisión se adoptó a destiempo, una vez pasada la fecha clave (8M) y, como consecuencia el sistema sanitario ha sido llevado al colapso en al menos 10 CCAA al menos. Pero el colapso de los sistemas sanitarios autonómicos que lo han padecido no solo ha sido consecuencia de la demora en la adopción de las medidas necesarias, también se ha debido a la deficiente utilización de las capacidades de los sistemas que podían absorber enfermos de otras comunidades. El tan lustroso “mando único” no ha sido ni mando ni único, no ha sabido coordinar ni emplear todos los medios disponibles. Aunque es un poco difícil acceder a una información fiable en estos temas, parece ser que el número total nacional de camas UCI, que antes de la crisis del Covid-19 podría rondar las 4.400, se han ido incrementando hasta las 8200 aproximadamente, este incremento ha sido diferente en cada una de las CCAA; en las primeras que llegaron al colapso la necesidad de camas UCI superó a las disponibilidades a final de marzo (Castilla la Mancha, La Rioja, Cantabria y Cataluña), en abril llagaron el colapso otras 6 CCAA (Castilla y León, Madrid, Navarra, País Vasco, Asturias y Extremadura), pero había CCAA que aún tenían recursos disponibles. Una de las razones de esa disponibilidad está en que, según establecía el decreto del estado de alarma, los recursos de la sanidad privada estaban a disposición de las autoridades sanitarias autonómicas y en algunos lugares, como Madrid, Barcelona, La Rioja o el País Vasco, las UCI públicas y privadas fueron empleados al 100%, en otros lugares las UCI de la sanidad privada fueron utilizadas al 100% pero simultáneamente para pacientes de coronavirus y de otras patologías, pero hubo autonomías en las que los hospitales privados no fueron utilizados a penas. Según he podido leer, antes de la crisis la sanidad privada contaba con unas 2200 camas de UCI y se le pidió al sector el esfuerzo de incrementarlas en 400, con lo que se llegó en total a unas 2600 pero, a pesar de estar a disposición de las autoridades sanitarias, solo han sido utilizadas el 15%. Es decir, en España había 2200 camas de UCI libres a disposición de ese flamante “mando único” que no supo emplear. No quiero pensar que no lo quiso hacer o que no se había enterado, sería demasiado grave, pero el hecho es que, habiendo hospitales que sufrían el colapso, habiendo personas mayores a las que no se les dio la oportunidad de ser atendidos como se merecían y habiendo disponibilidad de 2200 camas de UCI en la sanidad privada más las UCI públicas disponibles en CCAA que no habían alcanzado el colapso, no se organizaron las necesarias derivaciones de enfermos, haciendo uso de los trasportes sanitarios públicos, privados, militares, de ONG,s o del estupendo AVE tan publicitado en televisión por el ministro Ábalos, que no sé si se llegó a utilizar alguna vez.

En fin, se actuó tarde, mal y con desgana. El colapso sanitario en gran parte de los diferentes sistemas autonómicos trajo consigo el estrés del personal sanitario y, lo que es peor, el contagio de gran parte ellos, a lo que también ha contribuido el desabastecimiento de los más elementales medios de protección que, como ya he tratado en anteriores artículos ha sido fruto de la imprevisión, la mala gestión y una desafortunada improvisación, cuando no de la utilización de vacuas y extrañas empresas importadoras, dedicadas a un sinfín de inconexas actividades en los más dispares sectores productivos, según consta en los registros mercantiles de las mismas. El personal sanitario contagiado a fecha de 21 de mayo asciende a 51.090, casi el 22% del total de contagiados. Sobre el número de fallecidos hay cierta divergencia entre los datos oficiales y los que ofrece la recientemente creada Asociación de Médicos por sus Derechos, los primeros hablan de 35 muertes y los segundos de 76, una barbaridad sea cual sea. De nuevo estamos hablando de ostentar un dudoso honor, el de estar en la primera posición del mundo en sanitarios contagiados.

Otro asunto que lleva a mal traer a todo aquel que intente desentrañar los secretos de la gestión llevada a cabo por este gobierno y se aventure a buscar información fuera de los canales oficiales u oficiosos subvencionados, es el de las cifras reales de contagiados, fallecidos y de test efectuados. Sobre el primer aspecto mencionado no voy a entrar, puesto que es de sobra conocido que los casos de contagios contabilizados y comunicados oficialmente son los que han dado positivo en pruebas de PCR y todos sabemos que la cifra real sería muy superior si se tuvieran en cuenta los test de anticuerpos, además de que hay constancia de que se han dado altas a enfermos de coronavirus sin haberles hecho test alguno. En lo referente al aspecto de fallecimientos ocurre algo parecido, por lo que se sabe la realidad supera con creces a los datos oficiales, según se deduce de algunos estudios efectuados en base a las estadísticas de defunciones de los registros civiles y del hecho de que los fallecidos por coronavirus (según los certificados de defunción que obran en las funerarias) en residencias de mayores y en domicilio no son contabilizados, por no haber sido detectados por PCR. En cuanto a la cantidad de test efectuados en nuestro país, asunto que debiera haber sido prioritario

                            

Fuente: ABC a partir de los datos que facilita la web del proyecto Our World in Data, promovido por investigadores de la Universidad de Oxford.

Figura 2

desde un principio, como se ha demostrado por los mejores resultados que otros países han logrado en la contención del virus, me declaro absolutamente perplejo por el desparpajo de los informantes gubernamentales en la mentira. Cuando varios personajes, incluido el presidente del gobierno, nos han querido convencer de que hemos sido unos de los países más diligentes en este asunto, la realidad de los datos de organismos, que no parece que tengan especial manía al sr. Sánchez, dice lo contrario. Para muestra un botón: ver figura 2.

Todos estos despropósitos que llevo denunciando desde hace un mes, cuando decidí hacer el seguimiento de la gestión de la crisis del Covid-19 que ha hecho el gobierno, tienen múltiples causas como creo que he ido dejando ver y es muy difícil llegar a analizar cada una de ellas. Para ello sería necesario un equipo multidisciplinar de expertos (ninguno político), pero expertos de los de verdad, no como los reunidos en la “comisión de reconstrucción social y económica tras el Covid-19”, que sacara las lecciones aprendidas de esta situación.

Pero todas las causas que estén en el origen de la deficiente gestión tienen un denominador común: “la ausencia de un líder real”. Un líder es un guía para sus seguidores, personas que sienten la necesidad de ser guiados, sobre todo en una situación crítica. Esa necesidad hace que reclamen ser dirigidos, guiados por un camino que les de seguridad, o que les ilusione. El líder debe responder asumiendo su responsabilidad y ofrecer un camino claro hacia un objetivo ilusionante, una meta que merezca los esfuerzos y sacrificios que se puedan demandar a los seguidores. Las características de la personalidad de un líder son muchas, por ejemplo: la honestidad, la confianza o seguridad en sí mismo, el compromiso con la causa, la intuición, capacidad de organización, la empatía o sociabilidad, la capacidad de delegar (con acierto), la estabilidad emocional. Hay personas que cuentan con una personalidad que reúne algunas de estas características e incluso algunas más como la inteligencia y la experiencia. Puede darse el caso de que una persona a la que se pueda considerar un líder además tenga o alcance una elevada posición jerárquica en una organización o haya sido elegida democráticamente para esa posición, eso sería lo ideal, pero no tiene por qué darse la coincidencia y en ese caso su labor de dirección y guía se verá dificultada y constituirá un verdadero calvario para él. Además, de un líder se espera que de su dirección y mando, del saber conducir a sus seguidores, se derive un resultado exitoso o por lo menos suficientemente satisfactorio para las expectativas puestas por todos. Y por supuesto un líder debe de actuar con y exigir a sus seguidores una manera de proceder honrada, ejemplar, perseverante y en una dirección clara, sin cambios ni vaivenes continuos.

En el caso que nos ocupa, es decir el presidente del gobierno y buena parte de su equipo, no parecen contar con las cualidades que deben adornar la figura de un líder de verdad. En todo caso parecen lideres prefabricados para la ocasión y con una rápida caducidad, si no se atan al palo mayor de la nave por métodos no muy democráticos y honestos. Por un lado, el “supuesto líder máximo” no ha sido honesto y, con la colaboración de sus íntimos, ha retorcido la realidad para beneficio propio, despreciando las opiniones y advertencias de varias organizaciones nacionales e internacionales sobre el peligro que tenía el nuevo virus. Después ha puesto su máquina propagandística a dirigir las culpas de la situación en la que se encontraba el sistema sanitario y las capacidades de prevención y protección a sus rivales políticos cuando, siendo cierto que la situación no era buena, las culpas habría que repartirlas entre todo bicho viviente de la política nacional y autonómica, porque todos han participado de una orgía de recortes simultánea a una escalada del déficit, situación matemáticamente imposible si no fuera por las “fugas” inconfesables de dinero público (90.000 millones de euros de corrupción, dato de la Oficina Estadística de la UE) y la nefasta gestión de sucesivos “no servidores públicos”.

Por otro lado, el “supuesto líder máximo” tampoco ha hecho gala de la cualidad de saber delegar, ni de acertar en la selección del equipo en el que apoyarse que, en muchos casos carece de la formación adecuada y en otros es reflejo de sus hipotecas políticas, con lo que no ha facilitado la gestión adecuada de la crisis.

Otro aspecto que pone en serias dudas la capacidad de liderazgo del “supuesto líder máximo”,  es que se ha encerrado en una cápsula en la que le acompaña su círculo íntimo de colaboradores, algunos de ellos verdaderamente tóxicos, manteniendo pocos contactos fuera de ese círculo. Su inseguridad y su ego le han llevado a minimizar o anular totalmente la comunicación con otros actores políticos y sociales y a utilizar el “decretazo”, sin previa consulta con ellos, debiendo a menudo tener que rectificar errores evidentes. Su falta de honestidad le ha llevado a aprovechar la situación para sortear algunos controles y contrapesos del poder ejecutivo o a recurrir, cuando lo ha necesitado, al apoyo de personajes aún más tóxicos que algunos de los que le rodean. Y todo esto porque nunca ha tenido otro fin que mantenerse en el poder y si puede perpetuarse en él. Pero debería aclarar para qué y a dónde quiere llevar a los seguidores del “supuesto líder máximo”. Qué carajo pretende de nosotros, los que no nos consideramos sus seguidores ni lo vemos como líder.

LUIS BAILE ROY

                    

Imagen de Luis Baile Roy
Luis Baile Roy

2 comentarios en “UNA GESTIÓN, ¿UN LIDER?”

  1. Éstos nos llevan a la ruina. Y no tienen previsto dimitir. Ya veremos que pasa en Junio, con tanta salida masiva de gente y sin cumplir normas. La gente está hasta los güevos, pero la economía peor.. Señores del gobierno :vayansé a cascarla y Viva España.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Síguenos en Feedly

follow us in feedly

Consigue mis libros

Sistema Electoral Español

Existe una considerable distancia entre la actuación de los políticos y el sentir de los votantes. Hemos llegado a tener un Congreso de los Diputados que parece más una cámara de representación territorial, con unos partidos localistas sobrerrepresentados y con una importante capacidad de chantaje.

Vacío Demográfico en España

Una descripción sencilla de la situación demográfica actual de España, sus causas y su futuro previsible. También se analizan las políticas públicas necesarias para corregir la tendencia a la baja de la tasa de natalidad.

Publicidad

Mantente al día

  • 16.648
  • 292
  • 293
  • 20 de abril de 2025
Hemeroteca

Publicidad