Ellos a lo suyo, a marear la perdiz con sus pequeñas políticas de tasca, nuestros políticos siguen dado la talla perdiendo el tiempo con la redacción de leyes que casi nadie ve necesarias ni convenientes y que, al final, resultan ser la única justificación para asignar suculentas partidas presupuestarias a variopintas cuadrillas de vividores que, de otra manera, tendrían que ganarse el pan con el sudor de su frente.
Mientras, los grandes problemas de nuestra Nación ni los ven y, si los ven, miran para otro lado, al fin y al cabo no va con ellos, porque no están en el guion escrito por los que mueven sus hilos de marionetas o, quizás, les orienten en sentido contrario a la solución adecuada, el caso es desintegrar todo lo que les molesta para su “agenda”.
Uno de los problemas obviados por nuestros supuestos representantes es el de la situación demográfica de España, tanto en lo que atañe a la distribución de la población por edades, como a la distribución territorial. En esta ocasión me centraré en la primera de ellas.
Desde el año 1986 hasta el 2016, según las estadísticas del Ministerio de Sanidad y del INE el total de “no nacidos” por interrupción voluntaria del embarazo (IVE) supera los 2 millones. Si se considera la probable fecundidad que hubieran podido tener las mujeres que “no nacieron” en ese periodo de 30 años, podríamos tener actualmente unos 3,5 millones más de personas activas, cifra que podría mejorar sustancialmente la relación de población activa/población pasiva que hoy tanto nos preocupa.
A esas cifras, para incidir en la gravedad del problema demográfico, se puede añadir que, según las estadísticas del INE, entre los años 2001 y 2021, en nuestro país la población de 20 años ha disminuido en, al menos, 4 millones de jóvenes.
Los responsables políticos han podido tener en sus manos estos datos y otros muchos, incluso puede que los hayan leído, ofrecidos por demógrafos de prestigio. Pero, por lo que se ve, han prestado más atención a aquellos otros informes que quitan hierro a la situación demográfica y sirven para tranquilizar a aquellas conciencias que pudieran haberse preocupado inconvenientemente. Algunos de esos anestésicos estudios son consecuentes con las muy cuestionables tesis ecologistas, que propugnan el control de la natalidad a nivel global, en base a que se está llegando a una superpoblación extrema y a que los recursos del planeta no van a ser suficientes para mantenerla.
Otros sesudos informes consideran que la despoblación, la baja tasa de natalidad y el déficit de población activa se podrían solucionar con la inmigración, así, a secas. Y, efectivamente, la situación demográfica actual nos aconseja una inmigración “moderada”, además de “legal”, como diagnosticaba el catedrático de Geografía Humana de la Universidad Complutense de Madrid D. Rafael Puyol Antolín, en su comparecencia ante el Senado el 12 junio 2017[1]:
” Con un valor de 1,3 constante, y con ausencia de inmigración, o con inmigración negativa, eso supondría una reducción del 50% de la población en 45 años. En cambio, con 1,7 hijos por mujer y con una inmigración moderada, podríamos garantizar la estabilidad de nuestra población”.
Pero la cuantificación de la inmigración necesaria es complicada. Tengase en cuenta que el número de nacimientos desde el año 2008 descendió un 24,6% hasta los 391.930 nacimientos en el año 2017[2]. En esos años la media de nacimientos habrá sido aproximadamente de 450.000 anuales, cuando para un adecuado relevo generacional necesitaríamos unos 600.000 nacimientos/año, deberíamos, por lo tanto, tener unos 200.000 niños más al año. En esta situación, si el índice de fecundidad actual de la mujer española no se incrementa, en la situación actual necesitaríamos a la inmigración para poder alcanzar esos 200.000 niños más al año. Pero ese flujo migratorio debería ser regulado de tal manera que las familias inmigrantes contaran, desde el principio, con los medios de vida adecuados: trabajo, vivienda digna y acceso a prestaciones sociales y laborales en las mismas condiciones que los nacionales. En otra ocasión trataré de la inmigración desde el punto de vista cualitativo y de su origen, de momento lo dejo en lo dicho hasta ahora.
Por otro lado, el lobby feminista en particular y el LGTBI en general, a través de la disolvente “ideología de género”, está influyendo de manera determinante en el ánimo de los flojitos responsables políticos, a la hora de introducir en la agenda política algunas cuestiones relativas a la IVE, a los métodos anticonceptivos, a los métodos abortivos de carácter químico e incluso al concepto de familia.
Posiblemente el procesamiento de toda esa información sea demasiado esfuerzo para nuestros perezosos y bien alimentados gobernantes. Puede que, los intelectuales, líderes de opinión y nuestros responsables políticos no sean conscientes de la realidad y seriedad del problema que se nos viene encima. Sea como sea, el hecho es que no se ha introducido en la agenda política de ningún gobierno, de forma seria y formal, un conjunto coordinado de políticas públicas determinantes para dar solución a un problema demográfico cada vez más importante. Por ello ha llegado el momento de remover sus conciencias, insistir en que aún es tiempo de tomar medidas a largo plazo, con visión de Estado, por encima de consideraciones partidistas, para evitar lo que antes del año 2061 será incorregible:
Pirámide poblacional prevista para 2061
No obstante, hay que evitar el excesivo alarmismo y huir de planteamientos que tengan un trasfondo político interesado y un inadecuado determinismo. Como escribió el profesor titular de Geografía Humana de la Universidad Autónoma de Madrid, en su Análisis del Envejecimiento Demográfico, D. Julio Vinuesa Angulo: “….la prospectiva no debe imaginar el futuro como una línea única y predeterminada que prolonga el pasado. Por el contrario, ha de esforzarse en mirar hacia el futuro en su condición de múltiple e indeterminado. Al hacer valoraciones demográficas, sin embargo, es frecuente centrarse en las previsiones exclusivamente cuantitativas que resultan de la extrapolación de tendencias; por tanto, con un excesivo carácter determinista”.
Por eso debemos, aunque sea moderadamente, ser optimistas y pensar que, si los políticos no acometen la solución a estos problemas desde una perspectiva humanista, respetando los valores de nuestra sociedad, en España y en Europa, protegiendo el bienestar, la cultura y nuestro modo de vida, habrá una reacción contra el neoliberalismo que ha deshumanizado nuestras sociedades y contra las diferentes nuevas banderas a las que se ha aferrado el comunismo para sobrevivir.
Esta reacción está surgiendo, por muchos lugares de España y otros países europeos, por encima de unos partidos políticos anquilosados en sus ideologías y sus deficientes democracias, que no pasan de ser simples y cerrados sistemas representativos controlados y teledirigidos desde los poderes que aspiran a un control global. Esta reacción surgirá en defensa de soberanía usurpada a los ciudadanos de cada Estado y en oposición al dominio de los imperios en decadencia o de los emergentes. Se nota ya la acción de muchas asociaciones, fundaciones y grupos que están plantando cara y presentando batalla, en el ámbito de las ideas y la cultura, al pensamiento único alienador que empobrece la vida de los ciudadanos tanto desde el punto de vista intelectual, como desde el económico.
Zaragoza, 3 de octubre 2021
LUIS BAILE ROY
[1] Rosa María Domínguez de Posada Puertas, “COMPARECENCIA DEL CATEDRÁTICO DE GEOGRAFÍA HUMANA DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID (UCM), D. RAFAEL PUYOL ANTOLÍN, ANTE LA COMISIÓN ESPECIAL SOBRE LA EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA EN ESPAÑA”, Diario de sesiones del Senado, 12 de junio de 2017, http://www.senado.es/legis12/publicaciones/pdf/senado/ds/DS_C_12_136.PDF. (Pag. 3)
[2]https://www.ine.es/prensa/mnp_2017_p.pdf


1 comentario en “LA CEGUERA VOLUNTARIA E INTERESADA DEL PODER”
Hola Luis,he tardado en comentar tu excelente artículo por motivos de falta de tiempo. Creo que lo has completado desde todos los prismas posibles.
Yo me quedo con la esperanza de que efectivamente como dice Julio Vinuesa, el futuro no es una prolongación del pasado y es indeterminado pudiendo producirse acontecimientos que hagan que el problema demográfico no sea un problema porque quizás pueda ser solucionado tecnológicamente o bien porque haya un cambio de mentalidad en la sociedad como reacción a las políticas neoliberales o totalitarias que citas.
Hay muchas teorías. Maltus se equivocó,otros predijeron el fin del mundo para el tercer milenio, y no sé cuántas más predicciones se hicieron, se hacen y se harán, como por ejemplo: el cambio climático,lo que citas como la superpoblación y que el planeta no puede sostenerse,etc…
Soy de la opinión que nuestra especie, por su capacidad para crear e imaginar tiene un enorme poder para cambiar la naturaleza de forma muy rápida lo que puede llevarnos a la extinción ya que la Naturaleza , que no tiene pensamiento, funciona por unas leyes universales que nadie puede cambiar y si lo hacen se defiende de forma natural…así que o utilizamos nuestro poder como especie para sobrevivir nosotros o ya se encargará la " naturaleza " de hacerlo.
De todas maneras insisto hay que tener en cuenta que efectivamente la falta de población nos puede llevar a modelos sociales e invasiones de otros pueblos/naciones más poblados.
Se nos abre una Era incierta en todos los aspectos. Para el 2061 ya no estaremos aquí y no podremos saber qué va a pasar, pero seguro que si la especie humana sigue aquí será en otras condiciones y no sabemos si serán mejores o no, si habrá " avance" o "retroceso".
La vida es tan sorprendente e incierta que es lo que la hace maravillosa.
Un fuerte abrazo y enhorabuena ,como siempre, por tus artículos.