17 de abril de 2026 23:47

Blog sobre demografía y política

 «La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los  remedios equivocados.»  Groucho Marx

LA JUVENTUD ESPAÑOLA. DE LA TERTULIA AL PAPEL

¿Qué encontrarás en este artículo?

Para los jóvenes hace años que la emancipación ya no es un objetivo prioritario, están bien en casa de los padres. Por supuesto la formación de una familia no está dentro de sus habituales cábalas. Y, cuando se lo plantean, la realidad les enfría el ánimo, las condiciones para dar el paso son bastante más duras que hace años. Según la Encuesta Continua de Hogares de 2017 del INE, “más de un tercio de las 5.382.500 personas de entre 25 y 34 años todavía no se había independizado en 2017. El 52,7% de los jóvenes entre 25 y 29 años vivían con sus padres o con alguno de ellos…”[1].

En perspectiva comparada, según el artículo de Álvaro Sánchez publicado en El País el día 3 de mayo de 2017[2], los jóvenes españoles se emancipaban como media a los 29 años, por encima de la media de edad (26,1 años) en que lo hacen en la Unión Europea (UE) y casi diez años después que en países del norte de Europa como Suecia, Dinamarca o Finlandia. Además de la evidente ventaja económica que supone seguir en casa de los padres y de la comodidad de la que se disfruta, existen otras razones que hay que tener en cuenta, como pueden ser el desempleo juvenil, la temporalidad de los trabajos, los salarios bajos, una mala política educativa, el precio de la vivienda y la falta de políticas adecuadas.

 EL DESEMPLEO

El desempleo juvenil en España ha alcanzado una tasa que dobla a la del desempleo general y supone que en el 2º trimestre del 2021 había casi 600.000 jóvenes de entre 16 y 25 años en paro, que significaría una tasa de paro algo superior al 40%. Si incluimos el tramo de edades comprendido entre 25 a 29 años, cuya tasa de desempleo es 21,8%, resulta que el paro juvenil constituye un grave problema en nuestra sociedad. Aunque ello no signifique más que una parte del enorme y permanente problema del paro sin adjetivos, que es consecuencia de un problema estructural que nuestros políticos no aciertan a resolver desde hace años.

       PARO JUVENIL EN LA UE

TEMPORALIDAD LABORAL

 En España más del 50% de los empleos ofrecidos apersonas con edades comprendidas entre 16 y 29 años son temporales. Esto supone la tercera tasa de temporalidad laboral más alta entre los jóvenes asalariados de la OCDE. En 2015, en el conjunto de los países de esta organización, un 25% de los trabajadores jóvenes asalariados, entre 15 y 24 años, tenían un contrato temporal, mientras que en el conjunto de asalariados, la tasa media de temporalidad alcanzaba un 11,4%. Este es un problema bastante extendido entre los países europeos, pero nuestro país estaba en el año 2020 en primer lugar, con un 24,2% para edades comprendidas entre 16 y 65 años. Las tasas más bajas, dentro de la OCDE, corresponden a dos países no europeos: Estados Unidos (8,1%) y Australia (5,5%), habría que observarlos con detenimiento, a ver si aprendemos algo.

 

BAJOS SALARIOS

El SMI fue fijado por Real Decreto 231/2020, de 4 de febrero en 950 €/mes. Evidentemente esta subida del 5,555% repercutía, a medio plazo, en las medidas de referencia de los salarios (medios, medianos y más frecuentes). Pero, como consecuencia de la última crisis, el salario neto más frecuente, a duras penas, alcanzó en el primer trimestre de 2021 los 1095 €/mes (en 14 pagas) y me parece que esta cantidad aliviará sólo en parte el vértigo que pueden sentir unos jóvenes padres al mirar al fondo del mes.

 Y, ¿respecto a nuestros compañeros de aventura europea y algunos de los más cercanos aún fuera de la UE? Eurostat ofrece un estado de la cuestión en 28 países, incluido EEUU, comparando los SMI en 2020 (ver gráfico siguiente). En dicho gráfico de puede observar que España no está situada en el lugar que debería según su situación económica general.

POLÍTICA EDUCATIVA

 En este aspecto, para empezar, me tengo que referir al gasto en educación infantil de primer ciclo (0 a 3 años) que, según datos de CEACCU del año 2007 actualizados en el año 2017, supone entre 1.870 €/año de media en centro público (170 por 11 meses) y 3.300 en centro privado (300 por 11 meses)[3]. Este gasto no es una bagatela para el sueldo bruto más frecuente en España (1095 €/mes en el año 2021). Sobre todo teniendo en cuenta que la escasez de plazas en centros públicos obliga a los padres a acudir a centros privados.

 Entrando en el problema concreto de la formación, en relación con el problema laboral de la juventud, considero imprescindible una revisión de la oferta formativa que se está haciendo a los jóvenes. Es necesario acordar con una política educativa que adapte la formación a las necesidades reales del mercado laboral del presente y del futuro, y a los cambios que se producen por las nuevas formas de producción y las nuevas tecnologías. No es ni muy lógico, ni conveniente llenar las universidades con alumnos poco o mal seleccionados, de los cuales no se puede esperar el rendimiento óptimo exigible en ese nivel formativo. La selección debería iniciarse en la educación secundaria de forma secuencial, de tal manera que, según los méritos, actitud y aptitud de cada alumno, se le fuera derivando hacia aquellas enseñanzas y especialidades en las que pudiera sacar mejores resultados y dar a la sociedad los mejores rendimientos.

 Las administraciones públicas con competencia en materia educativa deberían dedicar un mayor esfuerzo a una Formación Profesional (FP) más atractiva y amplia, teniendo en cuenta el tipo de profesiones que van a desarrollarse en el futuro y la demanda de puestos de trabajo prevista por cada una de ellas. También deberían prestar una mayor atención a la FP relativa a los oficios que tienen que ver con la vida rural, ya que que hay pocas escuelas de FP para capacitar a los jóvenes en materias relacionadas con la agricultura, la ganadería, la pesca o los temas forestales. Por otro lado, las universidades deberían difundir y hacer atractivos los itinerarios de acceso, desde el grado superior de FP a titulaciones universitarias de las especialidades correspondientes. Pero para hacer más flexible, atractiva y amplia la oferta, las universidades deberían replantearse la forma tan rígida con la que se adaptaron al sistema de grados universitarios de Bolonia.

                                                            Niveles de formación comparados de UE 27 y España 2017

Una mejora muy importante que se introdujo hace años en España es la FP Dual, muy empleada hace tiempo en Alemania. Esta modalidad de FP está asociada al Contrato de Formación y Aprendizaje, con el que se pretendía mejorar la formación y las competencias del alumno en el entorno laboral e incrementar su empleabilidad. Tras unos años de descenso en el periodo de crisis, entre 2007 y 2010, se inició una fuerte recuperación hasta el año 2015, en el que se hicieron 161.667 contratos de este tipo. Pero la buena racha se interrumpió, reduciéndose esta modalidad de formación y contratación hasta que en el año 2020 se redujeron los contratos formativos a 15.182, por una evidente mala gestión de las administraciones educativas.

 Las cifras que ofrece Eurostat para el caso español indican tres grandes problemas del aspecto formativo relacionados con el empleo juvenil:

  • La altas tasas de abandono escolar temprano.
  • Escaso número de estudiantes orientados a la formación técnica y vocacional (FP).
  • Alto grado de sobrecualificación, ya que el exceso de licenciados universitarios les aboca a ocupar puestos de trabajo para los que se requiere una cualificación menor y más específica, propia de la FP.

   Como consecuencia de lo reflejado en el gráfico siguiente, es lógico que en España el paro juvenil sea de mayor calibre que en la mayoría de los países de la UE. Porque está probado que la tasa de paro juvenil es inversamente proporcional al nivel de formación alcanzado en cada caso, a lo que yo añado al grado de adaptación de la formación al mercado laboral.

CARESTÍA DE LA VIVIENDA

 A pesar de que existen opciones asequibles, en condiciones humildes, en ciertas zonas de España, lo cierto es que en muchas poblaciones el precio del alquiler y de la venta de vivienda ha alcanzado niveles inadmisibles para muchos. La especulación desenfrenada por parte de todo tipo de personas físicas y jurídicas hace muy difícil conseguir, a precios razonables, una vivienda para formar un hogar, o simplemente para emanciparse. Y tampoco parece ser una de las cuestiones que motiven mucho a los responsables políticos. El demógrafo y catedrático Julio Vinuesa escribió que “…adquirir una vivienda costaba, además, el 50% de la renta familiar, convirtiendo el mercado español de la vivienda en uno de los más caros del mundo. Y las viviendas públicas en alquiler representaban solo el 2%, frente al 18% de la UE.”.

Lo cierto es que hoy día es muy difícil encontrar una vivienda cuyo coste, de alquiler o de adquisición, suponga el del 20% del salario neto familiar, que es lo que un Estado definido como social debería de procurar para sus ciudadanos, por lo menos para los económicamente más desfavorecidos.

 POLÍTICAS INSUFICIENTES

 Teniendo en cuenta que aproximadamente el 95 del tejido productivo de nuestra nación depende los Autónomos y de las PYMES, el Gobierno debería adoptar las medidas necesarias para que, la justa subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), no acabe incrementando el paro y, sobre todo el paro juvenil.  Es cuestión de ajustar la contribución empresarial a la cotización de la Seguridad Social, bajar la cuota de los autónomos hasta los niveles que se cobran en otros países europeos y hacer un examen de conciencia en lo que respecta al IRPF. No es muy lógico obligar a elevar los salarios sin ofrecer la posibilidad de que la mayor parte del empresariado de este país pueda mantener sus negocios en funcionamiento. Al fin y al cabo ellos son los que dan empleo y crean riqueza. Sus beneficios no solo están para alimentar al insaciable fisco de un Estado de proporciones ya inasumibles, deberían servir también para reinvertir e incrementar la productividad de sus empresas.

El gobierno también debería incentivar los contratos de Formación y Aprendizaje, que tan buenos resultados dieron en otras épocas y que actualmente son tan habituales en Alemania, por ejemplo. Tampoco debería olvidarse, como lo está haciendo actualmente en todos los presupuestos, de la promoción de investigación, propiciando el empleo de jóvenes científicos, con salarios dignamente adaptados a la importancia de su trabajo, para evitar la fuga permanente de la juventud más preparada.

FINAL DE LA HISTORIA

 No es una broma, pero esta situación hace que los jóvenes retrasen la toma de las decisiones necesarias para su emancipación y la formación de un núcleo familiar o, como se dice ahora, una “unidad de convivencia”, aplazando “sine die” la decisión de tener hijos. De ello se deriva una situación demográfica para nuestro país que, sin querer aguar la fiesta a nadie, la califico de agónica. No solo la situación económica y laboral que afecta a la juventud influyen en ello, también hay que tener en consideración el escaso interés que han mostrado prácticamente todas las autoridades, sobre todo las educativas, por proporcionar una educación en valores que nos librara del hedonismo, materialismo y relativismo, que ya se han instalado cómodamente entre nosotros, incluso por la zona de Moncloa. Tampoco me puedo olvidar del efecto de refuerzo que, para esa labor desintegradora, han tenido muchos medios de comunicación, que han pasado prácticamente a ser unos medios subvencionados de adoctrinamiento.

 Deberíamos de ir pensando en como revertir la situación, si queremos dejar a las siguientes generaciones una comunidad en la que prime el sentido social y los valores éticos, tanto en lo político como en las relaciones sociales. Y lo primero que deberíamos meditar es cómo nos vamos a librar de estos que se hacen pasar por políticos cuando realmente, en su mayoría, no son más que una cuadrilla de sacamantecas desinformados. El problema es que, desde la revolución americana, los cerebros de este montaje han asegurado bien la estructura del chiringuito del “gobierno representativo” y la han ido reforzando para mantenernos en la creencia de que, con echar una papeleta a la urna cada cuatro años, ya vivíamos en democracia. Eso no es el fin de la historia, queda mucho por perfeccionar para que podamos decir que vivimos en una democracia de verdad, en una democracia en la que los jóvenes vea claridad en el horizonte.

 Zaragoza, 26 de septiembre 2021

LUIS BAILE ROY

 



[1]Encuesta Continua de Hogares 2017”, INE, https://www.ine.es/prensa/ech_2017.pdf. Pag 5

[2] Álvaro Sanchez, Los españoles dejan el hogar familiar diez años después que los suecos”, periódico El País (mayo 2017),https://elpais.com/politica/2017/05/03/actualidad/1493807061_134316.html

[3] Arantxa Aldaz, “¿Cuánto cuesta criar a un hijo hasta los 18 años?”, El Correo (9 octubre 2017),https://www.elcorreo.com/sociedad/cuesta-criar-hijo-20171005175310-nt.html

 

Imagen de Luis Baile Roy
Luis Baile Roy

1 comentario en “LA JUVENTUD ESPAÑOLA. DE LA TERTULIA AL PAPEL”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Síguenos en Feedly

follow us in feedly

Consigue mis libros

Sistema Electoral Español

Existe una considerable distancia entre la actuación de los políticos y el sentir de los votantes. Hemos llegado a tener un Congreso de los Diputados que parece más una cámara de representación territorial, con unos partidos localistas sobrerrepresentados y con una importante capacidad de chantaje.

Vacío Demográfico en España

Una descripción sencilla de la situación demográfica actual de España, sus causas y su futuro previsible. También se analizan las políticas públicas necesarias para corregir la tendencia a la baja de la tasa de natalidad.

Publicidad

Mantente al día

  • 16.706
  • 292
  • 293
  • 20 de abril de 2025
Hemeroteca

Publicidad