14 de abril de 2026 16:46

Blog sobre demografía y política

 «La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los  remedios equivocados.»  Groucho Marx

XL ANIVERSARIO DEL 23 F. QUE POCO HA MEJORADO NUESTRA DEMOCRACIA

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El 14 de junio de 1979, siendo presidente de la Generalidad, Tarradellas manifestó:

“…no es ser catastrofistas ni pesimistas el decir que estamos viviendo momentos inquietantes…..la violencia en cualquier punto de España nos afecta a todos y todos debemos ser solidarios a la hora de erradicarla. Hay que dar un golpe de timón. España no puede seguir así, hay que decirlo y hay que intentar que España no siga así.”

Posteriormente, en julio de 1980, cuando ya había dejado la presidencia de la Generalidad, volvió a hacer referencia a la necesidad de corregir el rumbo de los acontecimiento políticos de entonces:

“Quizá habrá que dar un golpe de bisturí…. Es evidente que se necesita una mano fuerte, en el bien entendido de que no estoy clamando, ni mucho menos, por un golpe o una dictadura, sino por una presencia que imprima entusiasmo. Con todo, cabe esperar que las cosas cambien y se consiga la ambición de tener un ideal que nos falta ahora. Quizá sea preciso que pase otra generación para poner esto en orden.”

Aquellas palabras u otras similares fueron pronunciadas por muchos líderes políticos de derecha y de izquierda aquellos años. Tan es así que un mes antes del 23 de febrero de 1981 don Emilio Romero, columnista del ABC, escribía:

“,,,Estimulé entonces la imaginación y encontré al general Alfonso Armada. Todo esto no quiere decir otra cosa que las tertulias de Madrid eran prisiones del «clima esotérico de las hipótesis» que decía Rusell. Pero hay una realidad que no consta, y es que no es aceptable ningún continuismo. Un golpe de timón en la versión Tarradellas, es un golpe de timón. No le demos vueltas.”

Ese era el ambiente en los mentideros políticos de la época. Del contenido real de la conversación mantenida el 22 de octubre de 1980, entre el general Armada, Enrique Múgica (PSOE), Joan Raventós (PSC) y el alcalde de Lérida Antonio Ciurana (PSC), no he podido saber nada con certeza. Lo declarado por todos ellos ante el juez instructor de la causa del 23 F no tengo por que considerarlo como cercano a la verdad, pues ellos lógicamente no iban a tirarse piedras sobre su propio tejado. De las verdaderas conversaciones que mantuvieron el Secretario General de la Casa de su Majestad el Rey, el general Sabino Fernandez Campos, los generales Armada, Gabeiras, Juste, Milans del Bosch y otros, y posiblemente con el mismo Rey Juan Carlos I no tenemos aún una información fiable. En definitiva, a pesar de la instrucción del juez instructor José María García Escudero y de las declaraciones durante el juicio, queda una gran sombra de duda sobre la responsabilidad de la trama previa (incluida la civil) y sobre aquel chapucero golpe cruzado, que posiblemente acabo cuando Tejero le puso la popa a Armada al ver claras las intenciones de éste. ¡¡Que ironía!! ¿no?, Tejero desactivando el golpe.

Lo que quedó claro entonces fue que ni la gente en general, ni los partidos políticos en particular, salieron a defender la Constitución. Todos los diputados, excepto tres honorables personajes, desparecieron bajo los escaños, era la representación en el Congreso de lo que ocurriría en la calle. No sucedió como lo recordaba el desmemoriado Baltasar Garzón, con ocasión del XXX aniversario del golpe:

“Me quedan de aquellos días dos certezas y una duda. En cuanto a las primeras: la defunción de los métodos fascistas para gobernar y la convicción de que la fortaleza de los ciudadanos unidos puede evitar, cuando quiere, la humillación violenta de unos pocos. Y la duda de si la justicia hizo todo lo posible para sancionar severamente a los culpables.”

Entonces, ni la sociedad civil, ni mucho menos los partidos políticos, dieron muestras de reacción alguna ante lo que estaba pasando. Bueno, yo si recuerdo alguna reacción en San Sebastián: el apresurado paso a Francia por varios lugares próximos, incluso en barca por el Bidasoa.

Con la poca información de la que se puede disponer actualmente al respecto, me da la sensación de que el golpe de marras no salió adelante principalmente por el Ejército en el que, a pesar de lo que digan los iluminados de turno, no había ambiente para una aventura de ese calibre, sin un fin ni una cabeza claros,  que suponía incumplir su deber de defender el ordenamiento constitucional. Y cuando me refiero al Ejército me refiero a todos, porque cada general, y todos los jefes, oficiales y suboficiales conocen perfectamente la disposición de ánimo de sus subordinados, que a su vez reconocen inmediatamente la actitud de su mando. Por eso, principalmente, el Ejército no actuó.

Cuando Tejero intentaba, obediente, poner la guinda a una ya desechada “operación Armada”, no sabía que estaba parando la “alternativa operación Calvo Sotelo”. Fue entonces cuando el Rey tuvo que salir en la televisión, vestido con su uniforme de Capitán General, para defender su apuesta por Leopoldo Calvo Sotelo como candidato propuesto para sustituir al díscolo Suarez y, como no, para defender y preservar la democracia y el ordenamiento constitucional. Esa intervención real fue la que acabó de asegurar la postura del Ejército, dentro del que contaba con muchas lealtades, incluida la del general Milán del Bosch que hizo regresar a sus fuerzas a los cuarteles.

Confieso que de nuevo, y por segunda vez, estoy de acuerdo con Pablo Iglesias cuando dice que “le habría gustado más que, en lugar de celebrar “actos suntuosos”, se hiciese pública toda la documentación sobre el fallido golpe de Estado para “no ocultar a los españoles lo que realmente pasó”. Confieso que tengo verdadera curiosidad por conocer los entresijos de aquella historia.

Esa historia que ahora cuentan como les viene en gana, por eso 80% de los jóvenes no saben quién era Tejero y por eso los partidos sacan pecho, como si ellos hubieran tenido algo que ver en la solución cuando, por ansiedad, en realidad formaron parte del problema al estar en todas las quinielas de la diferentes operaciones. Ahora los partidos vuelven a oír ruido de sables, otra vez vuelve la burra al trigo, y ahora quieren investigar la intromisión de la extrema derecha en su seno. Creo que, además de perder el tiempo y ganar un dinerito por la correspondiente comisión, se van a llevar un chasco, pero yo me pregunto que por qué no aprovechan e investigan también las conexiones con la extrema izquierda, porque recuerdo que el señor Julio Rodríguez, ex JEMAD, es el actual jefe de gabinete de Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, partido que es considerado de extrema izquierda por mucha gente en España y por más fuera de ella.

Pero, fuera de una manera o de otra y el que hubiera más o menos implicados en las diferentes operaciones encaminadas a dar un golpe de timón, no cambió la deriva que ya entonces había comenzado a tomar nuestra democracia, que se fue convirtiendo en una partitocracia. Lo peor es que, además, los partidos han quedado en manos de una pequeña élite hegemónica autoritaria que hace y deshace prácticamente a su antojo, porque el que se mueve no vuelve a salir en la foto, ni tiene más opciones para medrar o trincar. Desde aquellos días, en los que fue secuestrada la representación de la soberanía popular, no hemos mejorado nada, incluso es posible que hayamos empeorado, porque ahora los representantes de la soberanía popular han dejado de serlo “motu proprio”.

Los partidos políticos, teóricamente actores principales en una democracia, deberían ser los mediadores entre la sociedad y las instituciones del Estado, la expresión del pluralismo y la voluntad de los ciudadanos, armonizando sus intereses y canalizando sus demandas. Sin embargo, desde hace ya tiempo, la realidad es que no son prácticamente nada de eso, por el contrario representan intereses, casi siempre ajenos a las verdaderas demandas de la gente, intereses de grupos o lobbys que a pocos nos importan, aunque a todos nos tienen agarrados por donde más duele, por el bolsillo y nuestra libertad.

Cuarenta años después de aquella asonada de violencia controlada, después de un largo recorrido durante el que debían haber aprendido algo de democracia, honestidad, eficacia y respeto al gobernado, hemos arribado a un puerto con los muelles y los pantalanes medio destrozados. La crisis de nuestra democracia representativa es evidente y grave, pero los partidos no se afanan por poner los medios para salir de ella, no cuestionan la deficiente Ley Electoral, tampoco les interesa revisar la Ley Orgánica del Poder Judicial, ni llegar a unos pactos de Estado para que España disponga de una ley de educación con posibilidades de permanencia que la saque del ostracismo intelectual, o para que se dote de presupuestos adecuados a la imprescindible investigación científica.

Los partidos políticos cada vez está están más alejados del sentir y de las necesidades pueblo. Mientras que se incorporan más españoles a la larga cuenta de parados que, incluidas todas las modalidades, pueden acercarse a los 6 millones, los partidos gobernantes incrementan indirectamente la presión fiscal, de manera especial sobre la cada vez más reducida clase media, y dejan a los autónomos y PYMES abandonados a su suerte ofreciéndoles, como mucho, abales de créditos ICO en lugar de compensarles debidamente sus pérdidas, como hacen Alemania, Francia, Italia y muchos otros países de la UE.

Están tan alejados de los ciudadanos que siguen empeñados en legislar sobre todo aquello que nos trae al pairo, porque para qué carajo necesita la ciudadanía, que está perdiendo día a día su nivel adquisitivo, las leyes de la señora Montero sobre los transexuales, o el colectivo LGTBI y otras hierbas. Se atusan los moños y las coletas mientras hablan de declarar al lobo especie especialmente protegida, pero no van a hablar con los profesionales de las ganaderías extensivas para saber algo sobre sus problemas y aprender de las soluciones que han funcionado toda la vida, sin llegar a amenazar con la extinción del lobo. Revisan en el espejo de su vestidor su aspecto progre-oficial o la caída de su traje “resumío” mientras piensan en cómo darle el siguiente puyazo a la Corona, empeñados en la reivindicación de una República que seguramente les vendría demasiado grande, si llegara a ser una república seria. No se están enterando de que todo eso nos importa un pimiento.

Están tan distantes del sentir popular que les ríen las gracias a los partidos de ansias centrífugas, sin darse cuenta de que el pueblo español no está para bromas, ni para aguantar los desprecios racistas de esos tipejos que se esconden detrás de unas reglas democráticas de las que no gozarían en otros países de nuestro entorno cercano, y que aquí deberíamos cuestionar seriamente. Tampoco se acercan mucho a la opinión de la calle cuando siguen despilfarrando el erario en excesivas subvenciones millonarias a partidos, sindicatos, las asociaciones que les reporten más votos y a los parados vocacionales, cuando la crisis golpea más duro a las familias, PYMES y autónomos, y las partidas presupuestarias de educación, sanidad, I+D+i, industria, agricultura y ganadería, entre otras, no son suficientes.

Pero los partidos del centro y la derecha están igualmente distantes, no hacen una oposición contundente, ni ofrecen alternativa ilusionante alguna. Están como acomplejados, alguno incluso se ha creído el cuento de la izquierda de que han sido malos y tienen que purgar sus pecados. Hasta que no cojan el toro por los cuernos y planten cara en el Parlamento, y en la calle, a todos los desmanes que se están cometiendo desde el poder no van a conseguir nada. Pero ojo, que no se despisten, cuando lleguen a gobernar, si llegan, no se pueden dormir en los laureles, será el momento de afrontar los cambios que requiere nuestra democracia representativa o volverán a ser dados de lado.

7 de marzo de 2021

LUIS BAILE ROY

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Luis Baile Roy

1 comentario en “XL ANIVERSARIO DEL 23 F. QUE POCO HA MEJORADO NUESTRA DEMOCRACIA”

  1. Buenos días Luis
    Como siempre enhorabuena por tu artículo.
    Efectivamente a mi también me gustaría conocer los entresijos de ese golpe de timón,sin embargo me temo que no lo sabremos nunca porque estaban implicados al máximo nivel todos los actores sociales: monarquía,partidos políticos, empresarios y altos mandos del Ejército.
    Mejor que nunca se sepa y quede todo en la especulación porque la verdad nunca es absoluta. Así que como suele decirse al casarse: "el que tenga algo que decir que lo diga ahora o calle para siempre".
    En cuanto a la segunda parte, efectivamente la democracia, si es que alguna vez la hubo, se ha vuelto partitocracia, que creo es lo que siempre fue,y con cada vez mayor divorcio entre representados y sus representantes lo que nos lleva al serio peligro de estar cada vez más cerca de un totalitarismo preocupante , de manera que o las fuerzas políticas liberales de centroderecha se unen o reaccionan o que Dios nos pille confesados.
    Un abrazo y enhorabuena de nuevo.

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