UN POCO DE HISTORIA DE LA DE VERDAD
Solo tres años después de la revolución rusa, el 15 de abril de 1920 y poco después de la fundación de los partidos comunistas de Francia y Alemania, en España la Federación de Juventudes Socialistas fundó el Partido Comunista Español. En 1919 esa federación había acordado integrarse a la Internacional Comunista liderada por Lenin.
Pero no solo las Juventudes Socialistas derivaron hacia el comunismo prosoviético. En el III Congreso Extraordinario del PSOE, celebrado el 13 de abril de 1921, se produjeron fuertes enfrentamientos entre los partidarios de unirse a la Internacional Comunista y los que no. Las diferencias se saldaron rápidamente al constituirse, por los vocales de la Ejecutiva partidarios de la III Internacional, un nuevo partido denominado Partido Comunista Obrero Español que finalmente se integraría en ella.
Siete meses después, el 14 de noviembre de 1921, el Partido Comunista Español y el Partido Comunista Obrero Español se unieron para constituir el Partido Comunista de España (PCE), cumpliendo así los deseos de la Internacional Comunista. En 1923, poco después de instaurarse el directorio del General Primo de Rivera, se procedió a la clausura de los locales del PCE y se detuvo a muchos militantes del partido, incluido el secretario general.
Por entonces en la URSS ya había comenzado la afición comunista de atajar por lo sano todo tipo de disidencia, oposición o resistencia. Para ello en 1920 el aparato represor del PC de Rusia alcanzó la cifra de 280.000 chelistas, multiplicando por 18 el volumen de la temida policía secreta zarista. Esa capacidad represiva del partido liderado por Lenin trajo como consecuencia que, entre 1918 y 1922, fueran asesinadas más de un millón de personas. Todo ello fue conocido por nuestros comunistas que ya entonces miraron para otro lado y tomaron nota.

Las Checas y el KGB

Con la proclamación de la II República, en 1931, el PCE volvió a la legalidad y en menos de dos años llegó a contar con 15.000. Animado por ello, y siguiendo el ejemplo soviético, organizó las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC), que recibieron entrenamiento por parte de algunos militares afines y militantes comunistas que habían recibido formación militar en la Unión Soviética durante los años treinta, Entre estos avanzados alumnos de los soviéticos se contaban históricos personajes comunistas, como Enrique Líster y Juan Modesto.
A pesar de ello, no se llegaron a mojar demasiado en la génesis y el desarrollo de la revolución de octubre del 1934, en la que el protagonismo revolucionario lo llevó el PSOE. Ya entonces los recelos entre los partidos que deseaban liderar la izquierda eran patentes. En 1935, con 20.000 afiliados, el PCE pasa a formar parte de la agrupación del fuerzas de izquierdas, el famoso Frente Popular y, tras la victoria de éste en las elecciones del 16 de febrero de 1936, el PCE alcanzaba los 100.000 afiliados. Ya entonces empezaba a tenerse en cuenta los “pesebres” y las “poltronas”.
Se sabía que, en la Unión Soviética, durante el periodo de Lenin, los comunistas habían desatado una brutal persecución religiosa, en la que fueron clausuradas o destruidas la mayoría de la iglesias ortodoxas, sinagogas judías y mezquitas musulmanas y se asesinó a un gran número de religiosos, entre 14.000 y 20.000. Se conocía la represión de los granjeros Kulaks de Ucrania y el Cáucaso, opuestos a la colectivización forzosa de las tierras y a la confiscación de la producción agrícola. También se tuvo noticia del asesinato de los desertores del ejército rojo y de algunos de sus familiares que, entre ejecuciones masivas y muertes en el gulag, pudieron llegar a más de 250.000 víctimas. Y se sabía de la represión contra los cosacos, que llegaron a constituir una república democrática independiente entre 1918 y 1919, por lo que pagaron con la muerte de más de 300.000 personas. También se tuvieron noticias de las ejecuciones de trabajadores y campesinos rebeldes, así como de 50.000 de prisioneros de guerra del Ejército blanco y de las hambrunas que acabaron con la vida de más de 4 millones de personas.
Después de Lenin, Stalin acabó con los tímidos incentivos que se habían empezado a introducir en la industria y la agricultura, reprimiendo brutalmente a quienes se le oponían y procediendo a deportaciones masivas, sobre todo en Ucrania donde provocó una hambruna generalizada y millones de muertes. Más tarde, ya entre 1936 y 1938 durante los llamados procesos de Moscú, hizo una purga profundísima en el ejército, el gobierno y sus opositores, que fueron deportados o fusilados. En esa época, en el Gulagy otros campos de concentración, fueron encerradas más de un millón trescientos mil personas y se fusiló, al menos, a setecientos mil. Hoy día se sabe que por los Gulags pasaron unos 14 millones de personas y fueron asesinados 1,5 millones de prisioneros.


Monumento Victimas de la hambruna en Ucrania 1932-33
EN ESPAÑA NO LO LOGRARON
En España, desde 1934 hasta 1939, el PCE, en compañía de otros, como por ejemplo de algunos miembros del PSOE y de la UGT, persiguió a religiosos, quemó iglesias, conventos, bibliotecas, escuelas y buena parte de nuestro patrimonio artístico. También asesinó a opositores políticos, a militares y guardias civiles e incluso a militantes de organizaciones ideológicamente próximas pero díscolas. Aquí el PCE también empleó la técnica soviética del “terror rojo”, de las “chekas”, del asalto a la propiedad privada, del robo y del pillaje.
Pero no pudieron seguir con su experimento estalinista, con el que seguro hubieran condenado a la población a una hambruna mortífera y hubieran hecho de España un país satélite de la URSS, más allá del telón de acero. Las imágenes de Lenin y Stalin en la Puerta de Alcalá de Madrid eran un mal presagio de lo que se les venía encima entonces a los españoles. Ese destino fue frustrado por otros españoles que, a pesar de las indecisiones de algunos, tuvieron las agallas enfrentarse a ellos y vencer en una guerra civil al comunismo, caso único hasta hoy. Puede que algunas de aquellas inoportunas indecisiones fueran motivo de la excesiva duración de aquel conflicto fratricida.
80 AÑOS DESPUÉS
80 años después, los dirigentes comunistas españoles entraron en un gobierno de coalición con el PSOE y sostenido parlamentariamente por una copia de aquel Frente Popular. Han estado bastante bien tratados por muchos de los medios de comunicación (desinformación) españoles, su partido está a salvo de las responsabilidades pasadas por obra de una ley de memoria democrática, que solo quiere poner de relieve lo peor del bando contrario. Y, como a los buenos dirigentes comunistas, no les duelen prendas a la hora de darse a la buena vida en sus lujosas y protegidas soluciones habitacionales.
Pero han cambiado de bandera, a menudo incluso de discurso. Ahora se sienten más a gusto mimetizados entre sus diversas marcas blancas, escondidos detrás de todo tipo de nuevas siglas, denominaciones huecas y banderas multicolores. Puede que sea porque su vieja ideología, a pesar de varios intentos de actualización, ha quedado desfasada para una sociedad que ha evolucionado por unos caminos muy diferentes a los señalados por ella, y en la que los objetivos políticos y sociales de aquella han quedado superados o están obsoletos en gran parte. O quizás sea para evitar que alguien les vaya a recordar que el comunismo ha causado unos 100 millones de muertes en el mundo y que, en España, mientras pudieron, encerraron en chekas a todo aquel que les vino en gana por el mero hecho de no ser de su cuerda, torturaron, dieron el paseíllo y asesinaron a decenas de miles de personas.
Puede que no se quieran hacer notar ahora que tienen una ley de memoria cínicamente denominada democrática, que demoniza exclusivamente a sus contrarios y que les va a blanquear el pasado de sus partidos aún más que la anterior ley de memoria histórica. Se sentirán seguros mientras esa ley ponga a los pies de los caballos a todo aquel que pretenda recordar sus fechorías y la derrota que sufrieron entonces. También puede que no quieran hacer demasiado ruido, no vaya a ser que el pueblo español se dé cuenta de su estafa y les apee de sus poltronas, desde las que se están dedicando a lo que les gusta: arruinar España, disgregarla y hacer más pobres a los españoles para llevarlos a una ascética e ignorante felicidad.
Puede que no les interese definirse como comunistas a las claras. No vaya a ser que los votantes que aún no están suficientemente adoctrinados se vayan a dar cuenta de que son los mismos de entonces y de que están haciendo lo que llevan gravado en su ADN: conquistar el poder y quedarse en él como sea, destruir los valores de nuestra sociedad e imponer un relativismo absoluto en todo, excepto para lo que son sus medios y fines, es decir para imponer su modelo social mediante una dictadura totalitaria.
Y AHORA A SUMAR CON LA REGLA DE SANCHEZ

Sonrisas que matan



Se podrán llamar SUMAR, coalición electoral que ya ha conseguido reunir bajo el ala de Yolanda, además de a los restos de Podemos, a catorce grupúsculos políticos diferentes. Pero, al fin y al cabo, todos son COMUNISTAS, aunque no lo expliciten en sus denominaciones.
En la génesis de SUMAR, como en las viejas purgas comunistas, están produciéndose víctimas. Menos mal que ahora sólo lo son política y mediáticamente, porque lo de Trotsky a manos de Ramón Mercader fue un poco bestial, no hubiera estado bien visto.
Al final Podemos, a pesar de los aspavientos de Pablo Iglesias, parece que va a quedar reducido a la irrelevancia. Han aceptado a regañadientes firmar el acuerdo para integrarse en la coalición liderada por Yolanda, pero siguen negociando las listas que la coalición presentará para las elecciones del 23 J. Albergan la inútil esperanza de que Yolanda levante los vetos a algunos de los símbolos de Podemos y de a otros los coloque en mejor situación.
Pero la siempre despampanante líder de SUMAR tiene las listas cerradas, lo ha dicho y creo que lo cumplirá. Si queréis lo tomáis y si no lo dejáis, así de simple. Y parece que, excepto Podemos, el resto de los partidos que se han unido a la iniciativa de Yolanda están muy ilusionados con la nueva aventura que emprenden los comunistas de la piel de toro.
Yo no digo nada, solo les recuerdo a Podemos, Izquierda Unida, Catalunya en Comú, Más Madrid, Más País, Compromís, Chunta Aragonesista, mes per Mallorca, Més per Menorca, Verdes Equo, Alianza Verde, Batzarre, Proyecto Drago, Izquierda Asturiana e Iniciativa del Pueblo Andaluz que Yolanda Diaz es una fiera política (no digo animal por aquello del género) con un instinto de supervivencia y una voracidad que supera a todos.
Salió de su aburrido despacho laboralista para andar de la mano de Esquerra Unida en Ferrol, en cuyo ayuntamiento, tras tres legislaturas llegó a tener 4 concejales de 25. El pacto al que llegó entonces con el PSOE duró dos años y de aquella historia muchos no quieren ni oír hablar. Después filtreó políticamente con José Manuel Beiras en Alternativa Galega de Esquerdas (AGE), que terminó como el rosario de la Aurora y con la ruptura con un Beiras que quedó marcado para toda la vida por las heridas de la fiera. Entonces se inventó lo de aquellas Mareas que no las entendían ni los marineros más avezados. Pero aquellas aventuras autonómicas no cuajaban ni de casualidad. Luego se agarró al flotador de Galicia en Común que, en coalición con Podemos, la llevó al Congreso de los Diputados y, de la mano de Pablo Iglesias al Consejo de Ministros.
A partir de ahí entra en juego Pedro Sánchez que, en su intento de desembarazarse de los podemitas, creó el “espacio Yolanda Diaz”, para su beneficio personal, y ella ha aprovechado la ocasión para encumbrarse como líder de toda la izquierda, a la izquierda del sanchista PSOE, que ya es decir. Una maniobra rentable para ella y puede que para Sánchez si el 23 J no se hunden y pueden revalidar este Frente Frankenstein que nos gobierna, con los apoyos parlamentarios inmencionables de siempre.
Ya veremos como les sale la maquiavélica jugada. Ojalá acaben como han terminado todos aquellos grupos por los que Yolanda ha paseado su esbelta y pija figura: en la irrelevancia.