12 de marzo de 2026 04:44

Blog sobre demografía y política

 «La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los  remedios equivocados.»  Groucho Marx

CAUSAS DEL PROBLEMA DEMOGRÁFICO ESPAÑOL

¿Qué encontrarás en este artículo?

CAUSAS DEL PROBLEMA DEMOGRÁFICO ESPAÑOL (I)
Hay causas socio-económicas, culturales, ideológicas, además de factores demográficos como los movimientos migratorios, procesos de urbanización, etc. Los estudios que han llegado a determinar algunas de las causas han tenido unas veces carácter objetivo, basados en estudios empíricos, y otras se han basado en consideraciones subjetivas, referidas a cuestiones morales, éticas y religiosas. No obstante tengo que advertir que en los primeros su empirismo no ha ocultado que en sus datos y cifras subyacen cuestiones de carácter ético o moral. Y, por el contrario, los segundos pueden verse acompañados por un respaldo empírico.
Mi objetivo no es entrar en disquisiciones morales o de bioética, ni mucho menos en religiosas, sólo daré una relación lo más extensa posible de las causas que, en mi opinión, están influyendo en el problema demográfico español y, sobre todo, en su baja tasa de natalidad e índice de fecundidad. En el trabajo del que extraigo estos artículos he identificado ocho causas del problema demográfico de España. Sin duda habrá más, pero creo que estas ocho son las de mayor influencia y sobre ellas versarán los siguientes artículos del “Baile de los domingos”.
La primera causa analizada en mi trabajo tiene que ver con el retraso del momento de la maternidad, que a su vez está influido por la cada vez mayor incorporación de la mujer al mundo laboral y por el nivel educativo de las mujeres, que hoy día supera al de los hombres.
Respecto a la primera causa considerada como influyente en el retraso de la maternidad, la incorporación de la mujer al mundo laboral, hay que considerar que en España su verdadero incremento se produce a partir de 1985, con cierto retraso respecto a los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), pero con decidido impulso[1].
                                              Gráfico 1[2]
Tasa de actividad femenina 
      

             

   Fuente: OECD Employment Outlook.
La incorporación de la mujer al mercado trabajo en los países mediterráneos en general, al contrario de lo que ha ocurrido en los países del norte de Europa, ha supuesto un descenso del índice la fecundidad hasta los años 1995 a 1998. A partir de esos años la fecundidad aumenta hasta el inicio de la última crisis.
En el caso concreto de España se puede decir que la correlación negativa que existía hasta el año 1998 entre trabajo de la mujer y fecundidad ha cambiado de signo, a partir de ese año parece que en la decisión de tener un hijo era importante para la mujer contar con un puesto de trabajo y contribuir a una mejor economía familiar (Gráfico 2).
          Gráfico 2[3]
                              Índice de fecundidad comparado
Fuente: Eurostat.
                                                      
Así la fecundidad fue en aumento hasta el año 2008 en el que se alcanzó el máximo de 1,44, a partir de ese momento y congruentemente con el nuevo signo de la correlación trabajo-fecundidad, a la pérdida de puestos de trabajo debida a la crisis correspondió un descenso de la fecundidad, alcanzando un mínimo de 1,27 en el 2013 y siguiendo con una tímida recuperación hasta el 2016 (1,34), paralela a la tímida recuperación de puestos de trabajo, a pesar de la temporalidad e inseguridad de muchos de ellos. El hecho de que en el año 2017 el índice de fecundidad haya descendido de nuevo, según cifras provisionales del INE (Instituto Nacional de Estadística), hasta el 1,31 es debido al descenso de mujeres en edad fértil (15-49 años), como consecuencia de las generaciones menos numerosas que nacieron en la década de los 80 y mitad de los 90[4].
                                  
Pero mantener la correlación positiva que se ha logrado establecer en España entre trabajo de la mujer y fecundidad también depende de otros factores relativos a la normativa laboral y organización social del trabajo, a los convenios laborales, a la igualdad de género, a las políticas de bienestar y al apoyo de las familias, entre otras cosas. Y, como analizaré posteriormente, en España, con excepción del apoyo familiar, el resto de los factores no son precisamente los más adecuados para que las parejas tomen la decisión de formar un núcleo familiar y tener el primer hijo, no digamos el segundo. La escueta reacción institucional adoptando algunas medidas de apoyo a la conciliación de la vida laboral y familiar, no ha logrado calar  como debiera en el tejido empresarial. De esta forma, de los tres pilares de los que se suele hablar cuando se trata de la citada conciliación, el Estado, el mercado laboral y la familia, el que proporciona más seguridad a la conciliación, en España y en países mediterráneos como Grecia e Italia, es la familia. La doctora Almudena Moreno Minguez así parece asegurarlo[6]:
“…países como España, Italia y Grecia donde existe un escaso desarrollo institucional de las políticas familiares. En concreto Moreno (2002b) se refiere al régimen de bienestar mediterráneo como un régimen con unos estilos de vida y unas necesidades de bienestar diferenciadas, en donde la familia se constituye como factor esencial de microsolidaridad complementaria de la acción estatal y de los servicios ofertados por las organizaciones privadas”.
Por ello se habla de Estado de Bienestar mediterráneo, que engloba a países que no deberían ser incluidos dentro del tipo de Estado de Bienestar conservador, como lo hace Esping Andersen[7], dado que en ellos la familia recibe un escaso apoyo, al contrario que otros pertenecientes al tipo conservador como, por ejemplo Francia, Austria o Alemania. Como consecuencia en los países mediterráneos se ha desarrollado en mayor medida el “familiarismo”. En la tesis citada anteriormente la doctora Almudena Moreno Minguez menciona en este sentido lo siguiente[8] :
“…los trabajos de Vicenc Navarro (2002; 2003) sobre el Estado de bienestar español apuntan al reducido gasto social en protección social como el principal indicador revelador de las características que comparten los países del sur de Europa. Según los cálculos realizados por este investigador, la protección social está escasamente desarrollada en países como España e Italia en comparación con el resto de Europa. Esta situación precaria despunta sobre todo en la partida de protección a la familia, lo que corrobora la teoría defendida por Vicenc Navarro (2003) de que la dependencia y solidaridad familiar (familiarismo), en el caso concreto de España, es el resultado de una limitada política de protección en materia familiar”.
Respecto al nivel educativo de las mujeres, hay que decir que sin duda ha evolucionado en las últimas décadas, de tal manera que hoy día las mujeres superan a los hombres en nivel educativo. De hecho, en España los últimos años estamos asistiendo al gran incremento del número de mujeres con educación de nivel superior (gráfico 4), en el que se aprecia que el número de mujeres con educación superior (53,3%) es mayor que el de hombres (46,7%) en el año 2016, y la tendencia se ha mantenido desde 1995 por lo menos.
                                      Gráfico 4[9]
                           
Este hecho podría modificar la situación de hipergamia (coloquialmente llamado en inglés marrying up, es el acto de buscar pareja o cónyuge de mayor belleza, nivel socioeconómico, o casta social que uno mismo.), llegando a la hipogamia (acto de buscar pareja o cónyuge de menor belleza, nivel socioeconómico, o casta social que uno mismo, Lo que los anglosajones conocen como marrying down). En el  año 2001, el 40,12% las parejas españolas eran hipógamas[10]. No obstante, parece que hoy día las mujeres españolas con estudios superiores prefieren emparejarse con hombres de su mismo nivel educativo.
Esta situación puede traer como consecuencia el retraso en la formación de las parejas y en tener el primer hijo, con el consiguiente descenso del índice de fecundidad. La esperanza es que los efectos debidos a esta causa sean absorbidos, o mitigados, por la adaptación social al hecho de contar con un mayor numero de mujeres de nivel educativo superior, llegando a considerar normal la formación de parejas hipógamas, y disminuyendo el tiempo para tener el primer hijo.
Según la Encuesta sobre Fecundidad, Familia y valores 2006[11] del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), la influencia de la educación en el número de hijos era negativa. Las mujeres de 40 a 49 años con estudios universitarios tenían una media de 1,5 hijos, mientras que la media de las mujeres que no tenían estudios universitarios es de 1,9 hijos. Sin embargo estas diferencias parece que van disminuyendo con el tiempo aunque, a pesar de todo, disminuya el índice de fecundidad general, que en 2017 era 1,31.
                                     Gráfico 5[12]

Lógicamente los costes marginales indirectos de tener hijos, relacionados con la carrera profesional, son más elevados para las mujeres con educación superior y mejores perspectivas profesionales. Por ello las mujeres con alto nivel educativo y empleos de mayor estatus son más dadas a retrasar el momento de la maternidad y, por lo tanto disminuir las posibilidades de tener un segundo o más hijos. En España el aplazamiento de la maternidad ya es más generalizado: en 2010 la media de edad a la que tener el primer hijo era 32,9 años para las mujeres con estudios universitarios, 30,8 para las que habían completado el segundo ciclo de estudios secundarios y 28,2 para las que tenían el primer ciclo de estudios secundarios.
LUIS BAILE



[1] Artículo de la profesora Nuria Legazpe Moraleja de la Universidad de Castilla-La Mancha, Departamento de Economía Española e Internacional, Econometría e Historia e Instituciones Económicas. Revista digital Cielo, El trimestre económico vol.82 no.328 Ciudad de México oct./dic. 2015.
[2]http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2448-718X2015000400873
[3]http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2448-718X2015000400873
[6] Doctora Almudena Moreno Minguez, Tesis doctoral. Universidad Autónoma de Barcelona. Departamento de Sociología (2004). Pag 45
[7]Esping Andersen.  The Three Worlds of Welfare Capitalism (1990).
[8] Doctora Almudena Moreno Minguez, Tesis doctoral. Universidad Autónoma de Barcelona. Departamento de Sociología (2004). Pag 60
[9] https://www.ine.es/ss/Satellite?L=es_ES&c=INESeccion_C&cid=1259925481157&p=1254735110672&pagename=ProductosYServicios%2FPYSLayout&param1=PYSDetalle&param3=1259924822888
[10] Esteve, A; Garcia-Roman, J; Permanyer.The Gender-Gap Reversal in Education and Its Effect on Union Formation: The End of Hypergamy?.,  Population and Development Review, 38 (3):535-+; septiembre 2012.
[11]Encuesta sobre Fecundidad, Familia y valores 2006. Centro de Investigaciones Sociológicas. 1ª ed., 1ª imp.(15/12/2009)
Imagen de Luis Baile Roy
Luis Baile Roy

1 comentario en “CAUSAS DEL PROBLEMA DEMOGRÁFICO ESPAÑOL”

  1. Gerardo, 27 de noviembre de 2019
    El artículo es interesante y trata causas de la caída demografica en España.
    No obstante, yo añadiría que en sociedades muy epicureas como la italiana y la española, y con las nuevas generaciones, se está produciendo un desinterés en relaciones con compromiso y por ende en invertir esfuerzo en la crianza.

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