HISTORIA DEL PSOE. AVISO A NAVEGANTES



La historia del segundo partido socialista más antiguo del mundo, después del SPD alemán, empieza el 2 de mayo de 1879 en casa Labra, sita en la calle Tetuán de Madrid. Fueron 25 personas las que, liderados por Pablo Iglesias, fundaron ese día el PSOE, el partido más antiguo de España, que en poco más de dos meses se adhería a la II Internacional. No tardaron demasiado en implantarse política y sindicalmente (UGT), aglutinando a buena parte de la clase obrera bajo la ideología socialista, cuyos orígenes se encuentran en la obra de Karl Marx y Friedrich Engels, aunque estos consideraron el socialismo como un paso hacia el comunismo.
Como toda ideología, la socialista es un sistema de ideas que ayudan a comprender la existencia del hombre y la realidad que le rodea, desde la realidades sociales y políticas hasta las científicas, pasando incluso por las realidades morales. Por ello no voy a criticar la ideología socialista, ni siquiera algunas de sus ideas. Cualquiera puede descubrir en ella ideas buenas, malas y regulares, según el criterio de cada cual. Lo importante son las ideas, por encima de las ideologías porque, reuniendo diversas ideas que pudieran estar incluidas en las distintas ideologías que sobreviven hoy día, podríamos conformar una nueva ideología que pudiera, por ejemplo, adaptarse mejor a las circunstancias y necesidades de la sociedad actual.
Hoy solo voy a exponer cronológicamente unos hechos contrastados y tozudos, algunos de los cuales, si la deriva hacia la autocracia no se corrige, en poco tiempo no podré recordar en lugares como este, porque la historia de España permitida solo será, ya lo está empezando a ser, la que se está reescribiendo en organismos e instituciones poco o nada doctos en la materia. Es curioso cómo, en toda época en la que la manera demagógica o autocrática de gobernar se consolida, la Historia con mayúscula, la Historia basada en la investigación científica de los hechos históricos, deja paso a la memoria subjetiva difundida como historia con minúsculas, a la historia escrita desde el poder y para sus intereses.
Así que enumeraré unos hechos incontrovertibles que tienen como protagonista al PSOE. Sólo cuatro, pero suficientemente representativos de la trayectoria del partido, los justos para que sirvan como avisos a navegantes. Dos que ya han entrado en la historia, uno que para los más jóvenes está a punto de hacerlo y el último reciente. Lo voy a hacer ahora para compensar la avalancha de insensateces que vamos a tener que soportar este año. Porque, siendo 2023 año de elecciones, el PSOE (otros también pero ahora no vienen al caso) va a utilizar todo tipo de argucias para intentar mantenerse en el poder y en la mullida moqueta. Y, entre sus más que seguras artimañas, utilizará el recurso a la “historia oficial” del partido, a la épica de sus orígenes y a sus casi “144 años de honradez”. Tampoco ahorrará medios, incluso estatales, en demonizar a sus adversarios políticos, a los que asociará con los demonios capitalistas de siempre, aunque de esa categoría los tenga actualmente entre sus apoyos separatistas y localistas en el parlamento.
LA REVOLUCIÓN ARMADA DE OCTUBRE DE 1934
El primero de los hechos que quiero traer aquí es la llamada huelga general revolucionaria de octubre de 1934, aunque más bien se le puede definir como una revolución armada contra la II República. Preparada y dirigida por los dirigentes socialistas Largo Caballero e Indalecio Prieto, como respuesta a la que consideraban una evidente deriva del gobierno republicano, presidido por el radical Lerroux con el apoyo de la CEDA del Gil Robles, hacia una dictadura o un régimen fascista, como anteriormente había sucedido en Austria, Portugal o Italia. En aquellos tiempos tan convulsos en Europa todo era posible, y la retórica de las declaraciones políticas de casi todos los dirigentes, a izquierda y derecha, podía llevar a sospechar todo tipo de veleidades de cualquiera, pero lo cierto es que, después de haber sofocado aquella revolución, el comportamiento de las derechas en el gobierno hizo de las razones para el levantamiento revolucionario de los dirigentes socialistas algo sin fundamento, pues se atuvieron a las leyes que los derrotados habían promulgado durante el primer bienio de la II República. Sin embargo, en los medios de difusión del PSOE, sus Juventudes Socialistas y chiringuitos varios, todavía justifican aquella sangrienta e injustificable revolución. No lo pueden negar, entonces quisieron conquistar el poder que habían perdido en las urnas, y lo intentaron al modo y manera de sus entonces admirados (no sé ahora) Lenin y Stalin.

LAS RESERVAS DEL BANCO DE ESPAÑA




Dejando de lado las incontinencias verbales guerracivilistas de Largo Caballero durante la campaña electoral de febrero/marzo de 1936, que pudieran ser consideradas como serias amenazas socialistas de provocar una nueva revolución en el caso de que ganasen las derechas, voy a centrarme en un hecho muy concreto que ocurrió ya iniciada la guerra. Me refiero al vaciado de las reservas auríferas del Banco de España, la que era considerada la cuarta reserva mundial, 510 toneladas de lingotes de oro y plata que se estuvieron trasladando durante semanas desde Madrid a Cartagena y de allí, en cuatro buques soviéticos, a la URSS para ser depositado en el Gosbank, el banco central soviético.
El problema no es que se robara el oro del Banco de España, como se ha venido contando. La cuestión radica en que, como suele ser habitual, los dirigentes socialistas hicieron una pésima gestión con esas reservas, simplemente fueron timados por los soviéticos. Según los datos de la contabilidad rusa extraída del Archivo Militar del Estado, el historiador Gerald Howson calculó que el gobierno de la República pagó las compras de armamento soviético con un recargo próximo al 30 %, debido a una sobrevaloración del rublo frente al dólar impuesta por los soviéticos en todas las transacciones. Ni Negrín, ni Méndez Aspe (último ministro de Hacienda de la República) ni los responsables del Banco de España, controlaron ese tipo de cambio, se habían puesto en las fraternales manos de Stalin y éste se aprovechó de la situación. La consecuencia fue que la República malgastó gran parte de las reservas metálicas en unas compras, en las que las diferencias entre el precio real de los materiales suministrados y los dólares abonados por ellos fueron enormes, el gobierno de la República fue timado por Stalin.
Del oro que llegó a Moscú no quedó nada según pudo comprobar Juan Sardá, jefe de Servicio de Estudios del Banco de España, ya en época franquista. Pero también se supo que unos 340 millones de dólares fueron traspasados del Gosbank a la Banque Commerciale du Nord en París, supuestamente para pagar material que aparentemente debió adquirir a Bélgica, Checoeslovaquia, Francia, Polonia y México. Según las investigaciones de Howson, 238 millones de dólares de esos 340 transferidos desde Moscú no cuentan con justificación de gasto, no se sabe dónde acabó ese dinero.
Independientemente de la rocambolesca historia del llamado “oro de Moscú”, se produjeron durante la guerra expolios de cajas de seguridad de varios bancos, entre ellos del mismo Banco de España y del Monte de Piedad de Madrid. Parte del botín acabó en las bodegas del Vita, un barco fletado por Indalecio Prieto, que partiendo desde el puerto francés de Le Havre, arribó a Veracruz y finalmente al puerto de Tampico donde, con la connivencia y apoyo del presidente de México se pudo efectuar la descarga y traslado del tesoro a la ciudad de México.
Según el historiador Martín Aceña, al otro bando, al llamado nacional, la compra de material le supuso aproximadamente lo mismo que al gobierno de la República, unos 700 millones de dólares. La diferencia entre ambos contendientes consistió en que el bando nacional lo hizo sin posibilidad de apoyarse en las reservas metálicas, acudiendo a la exportación de materias primas, además de recurrir a créditos a largo plazo sobre todo con los alemanes. Cuando la guerra terminó, los alemanes reclamaron 225 millones de dólares, pero nunca consiguieron cobrar más de 140 millones. Los alemanes, como los rusos, trataron de timar a los españoles, pero en esa ocasión no lo lograron.
LA MUERTE DE MONTESQUIEU. AL ASALTO DEL PODER JUDICIAL
Otro hecho relevante indudablemente achacable al PSOE, fue promulgación de la Ley del Orgánica del Poder Judicial del año 1985, por la que desarrollaba el sistema de elección de los miembros del Consejo General del Poder Judicial establecido en el artículo 122 de la CE. Desde ese momento se puso en manos del Poder Legislativo la elección de todos los miembros del Consejo del Poder Judicial (CGPJ). Aquella maniobra, tan del gusto de Alfonso Guerra, fue un torpedo en la línea de flotación del principio de la división de poderes. Como ya he escrito en otras ocasiones, los “jueces y tribunales están sometidos al imperio de la Ley y han de garantizar que se cumpla la voluntad de la ley” por encima de la voluntad de cualquier otro de los poderes del Estado. Siendo que la Ley, a la que están sometidos los jueces y magistrados, es aprobada en el parlamento, jueces y tribunales cumplen con el mandato de los representantes de la soberanía popular. Pero difícilmente se podrá garantizar su independencia si el máximo órgano de gobierno de la judicatura, el CGPJ, es designado en su totalidad por el Poder Legislativo que, a su vez, está en gran medida condicionado por el Ejecutivo, mediante la disciplina de voto de los grupos parlamentarios que apoyan al gobierno.
Esta fue una maniobra del PSOE, que otros partidos no han estado, por lo menos hasta ahora, muy interesados en revertir, y que sin duda ha causado ya un daño irreparable en nuestra supuesta democracia.


DOBLANDO LA RODILLA ANTE MARRUECOS. CABREANDO A ARGELIA



Por último, y por no alargar la lista de desatinos del PSOE, me voy a referir a las deterioro provocado en relaciones con Argelia y Marruecos. Como hemos podido comprobar, el líder el PSOE y presidente del gobierno de coalición, que llegó a la secretaría general del partido supuestamente aupado por la militancia, ha cometido una serie de imprudencias temerarias en relación a este tema que nos están suponiendo un coste económico importante, además de colocar a nuestra Nación en una posición de debilidad en las RR.II. con ambos países. Primero cometió personalmente la imprudencia evitable de traer a España por “motivos humanitarios”, con pasaporte falso y prácticamente a escondidas, a Sidi Brahim “el Gali”, líder el Frente Polisario, provocando el consabido cabreo del rey Alauí y sus previsibles consecuencias.
Acto seguido, de manera nuevamente personal, sin someterlo al Consejo de Ministros ni al Congreso de los Diputados, posiblemente influido por la vicesecretaría de Estado norteamericana, Wendy Sherman y para calmar las iras marroquís, decide pasarse por el forro las resoluciones de la ONU respecto a la autodeterminación del Sáhara y, olvidándose del compromiso moral de España respecto del pueblo saharaui, remite una carta a Mohamed VI en la que reconoce el plan de autonomía de Marruecos como serio, creíble y realista. Una claudicación en toda regla que, como luego se ha visto, ha tenido como consecuencias desplantes y desprecios del monarca marroquí y su gobierno. A todo esto se suma el secretismo que ha rodeado todo el asunto del espionaje marroquí al teléfono de “su sanchidad”, cosa preocupante, porque estamos en manos de un presidente muy posiblemente sometido al capricho de un vecino y adversario bastante poco de fiar.
Pero el problema se lía todavía más cuando Argelia responde a la nueva postura del gobierno español sobre el Sáhara con el cierre del único gasoducto que quedaba operativo. Como consecuencia, España se ve obligada a modificar las proporciones de gas que importa cada proveedor, resultando en esa operación beneficiado, sobre todo, EE.UU., cómo no, sobre todo, después de las sanciones que la UE impondría más tarde a la exportación de gas ruso como consecuencia de la invasión rusa de Ucrania.
La infinita chulería y prepotencia del secretario general que ha querido tener el PSOE y que está ocupando la presidencia del gobierno español, nos está costando y nos costará muchos disgustos en varios aspectos, pero en la relaciones con Marruecos especialmente, porque allí ha encontrado la horma de su zapato y allí dobló la rodilla.
PARA TERMINAR
En definitiva, estos son solo cuatro casos en los que el partido más antiguo de España, el partido que presume honradez, de demócrata, de leal y de servicio a España, ha demostrado no ser tan leal, tampoco buen gestor del erario, ni respetuoso con los principios democráticos, además de totalmente extraviado en materia de RR.II. No vale la pena redundar en escándalos más que conocidos, aunque proporcional y mediáticamente poco aireados, como el de los ERES o de los cursos de formación en Andalucía. Tampoco en el sucio aprovechamiento electoral que hizo de los poco aclarados atentados del 11 M. O por haber llevado la deuda pública hasta rondar el 120 % del PIB, demostrando su infinita capacidad para gastar sin conocimiento ni racionalidad, habiendo llegado a incrementar la deuda en casi 350.000 millones de euros desde que gobierna este líder del PSOE, el más impostado y postizo de todos ellos.
