Cuando yo era niño. Bueno, no se lleven las manos a la cabeza. Tampoco hace tanto tiempo, ¿no? Bueno, pues eso, cuando yo era peque, en mi casa fuimos de los últimos vecinos de la escalera en tener “aparato de televisión”, como se decía entonces.
Se enchufaba poco tiempo al día y cuando se hacía había que esperar un rato a que se fuera calentando las válvulas (¿qué cosas son esas? dirán algunos), después aparecía la carta de ajuste y si se acertaba con eso del ajuste se veía la televisión. Solo un canal, la 1, casi no me acuerdo de la programación, solo algunas fugaces imágenes de payasos, de películas de vaqueros y de anuncios con tonadillas que repetíamos mientras bajábamos las escaleras para ir a jugar a la calle o la esplanada, que era donde pasábamos buena parte de nuestro tiempo fuera del colegio.
Por la noche, cuando subía a casa para cenar, mi padre ponía la TV a la hora “del parte”, curiosa forma de llamar al telediario, sería por eso de los recuerdos grabados en su cabeza de cuando escuchaban en la radio, durante la guerra civil, el parte diario de noticias y otras cosas.
Ahora, no es que tenga el último grito en televisión, pero se apellida “Smart” y es bastante delgadita. No he contado los canales que puedo sintonizar sin carta de ajuste porque me da una pereza horrorosa. Soy más bien de A, B o C y, de vez en cuando, de la 1, la 2 o 24H, pero de éstas poco, excepto los documentales de la 2 (si no digo esto último no me van a tomar en serio). Tampoco es que las demás sean para tirar cohetes, pero para pasar un rato entretenido con la inspectora Marleau o cosa parecida pueden valer.
Lo que realmente se me hace cuesta arriba últimamente es aguantar un telediario de TVE, da igual que sea de la 1, de la 2 o de las noticias sin fin de 24H. No sé si la dirección de RTVE y de los Informativos han perdido el oremus, el norte o la vergüenza pero los informativos, además de aburridos y repetitivos, parece que están compitiendo en un concurso de maquillaje. La música de entrada a estos programas podría ser la de la canción “Vamos a contar mentiras” que cantábamos de niños y no tan niños.
Yo me preguntaba cómo podía ser tal desfachatez y por eso me dio por intentar averiguar lo que estaba pasando en NUESTRA TV. Porque es nuestra, la pagamos entre todos los españoles con nuestros impuestos y deberíamos disfrutar de una televisión que funcionara de acuerdo con el ordenamiento legal que le atañe.
Por no alargarme mucho solo mencionaré alguna parte esencial de ese cuerpo legal:
La Constitución en su artículo 20 prevé la regulación por ley de la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado, garantizando, entre otros valores, el pluralismo, la independencia y la veracidad de la información.
La Ley 17/2006 en su artículo 3, apartado 2. Dice: “En el ejercicio de su función de servicio público, la Corporación RTVE deberá:
a) Promover el conocimiento y difusión de los principios constitucionales y los valores cívicos.
b) Garantizar la información objetiva, veraz y plural, que se deberá ajustar plenamente al criterio de independencia profesional y al pluralismo político, social e ideológico presente en nuestra sociedad, así como a la norma de distinguir y separar, de forma perceptible, la información de la opinión.
Una vez metido en harina ya no iba a echar marcha atrás, pero no me faltaron ganas, porque el lío descubierto es morrocotudo. Al fin algunas conclusiones conseguí extraer y a trasmitirlas me pongo con dedicación, que no sé si con acierto. Pero ya les adelanto que, por muchos bulos que corran, a día de hoy todavía no hay Consejo de Administración en RTVE y su presidenta interina, provisional o medio pensionista es la administradora única de la corporación.
La ley del 2006 sufrió posteriores modificaciones en los años 2009, 2010,2012 y finalmente en el año 2017. Por no perderme demasiado en cuestiones legales de detalle, voy a fijarme en la principal modificación que introducía la Ley 5/2017 de 29 de septiembre, que consistía en la introducción de un procedimiento de Concurso Público para la selección de los consejeros del Consejo de Administración de RTVE. Mediante ese concurso, los candidatos que se presentaran a la convocatoria serían sometidos a un proceso de selección previo, ante un comité de expertos acordado por los grupos parlamentarios. Entre los candidatos seleccionados por el comité de expertos la Cortes Generales designarían posteriormente a los consejeros. Desde la promulgación de la ley las Cortes dispusieron de tres meses para aprobar el mecanismo de Concurso Público. En principio este nuevo proceder podría garantizar más que en la corporación se cumpliera con los criterios de independencia profesional y de pluralismo político, social e ideológico que ya marcaba la Ley 17/2006 y, así mismo, permitiría asegurar una mejor distinción y separación entre la información y opinión.
Pues bien, poco después de la moción de censura al presidente Mariano Rajoy, que llevó a la presidencia a Pedro Sánchez, se puso en marcha el proceso de Concurso Público, tras la promulgación del Real Decreto-Ley 4/2018 de 22 de junio. Después de la presentación de los aspirantes, un comité de 17 expertos pactado por los grupos parlamentarios realizó la preselección de 20 candidatos, de entre los 95 candidatos admitidos. De los preseleccionados el Congreso tenía que escoger a 6 y el Senado a cuatro. La clamara baja eligió a los 6 consejeros que le correspondían tras un pacto entre PSOE, Podemos y PNV, pero en la alta no se logró el acuerdo necesario y ni en primera votación, que requería mayoría de 2/3, ni en segunda por mayoría absoluta. Consecuentemente, según preveía el Real Decreto-Ley, el Congreso debía proceder a la designación de los 10 consejeros. Pero la lista que estaba pactada por los partidos anteriormente citados, con apoyo de ERC y PDeCAT, no logro en segunda votación la mayoría de 176, por un error en los votos emitidos por dos diputados y por la ausencia de otros dos, uno de ERC y otro de PDeCAT.
Al final y también dando cumplimiento al Real Decreto-Ley, el presidente Pedro Sánchez, supongo que con un gran placer, designó como administrador provisional (¿?) único a la Señora Rosa María Mateo. La situación le empezaba a ser favorable al presidente, ya podía a controlar sin cortapisas los medios de comunicación públicos. Cada vez se iba acercando más a los deseos de Pablo Iglesias.
Para más escarnio, se montó la de San Quintín con los recursos presentados por los candidatos y poco después la de Trafalgar, con la desesperante sucesión de elecciones, constitución de Cortes, intentos de investidura, disoluciones de las Cortes Generales y vuelta a empezar.
Desde hace unos meses ya tenemos un nuevo Gobierno (o algo parecido) y una legislatura que quizá se prolongue, pero desatascar el relevo en la corporación no será sencillo. Primero porque hay que superar el escollo de los recursos presentados por los candidatos a consejero que se consideraron injustamente tratados o que impugnaban alguna de las reglas concursales. En ello están la Comisión Mixta encargada del asunto y su letrado. Veremos que se resuelve tras el informe que se le ha solicitado al letrado del Senado sobre el que ha recaído la cuestión.
Además hay otro obstáculo que se deberá solventar que no es baladí. Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, obliga a que en el Consejo de Administración de RTVE, entre otros, exista una presencia equilibrada de mujeres y hombres. En este caso, dado que el número de consejeros es 10, supone que debería haber una presencia de entre 4 y 6 mujeres. Pero, si no se realiza un nuevo proceso selectivo, es imposible cumplir con esos números porque entre los candidatos seleccionados había 16 hombres y sólo 4 mujeres, de las que una, Alicia Gómez Montano, falleció en el mes de enero. Solo quedan 3 mujeres seleccionadas, de alguna manera la Comisión Mixta tendrá que desatascar este asunto porque entre tanto el Gobierno, a través de la Señora Rosa María Mateo, está utilizando los medios de comunicación de la corporación pública como quiere y le interesa.
No tengo ni idea de cómo va a acabar este culebrón. Algún día, si esta situación de estado de “alarma” o de “semiexcepción” termina, puede que la Comisión Mixta Congreso-Senado encuentre la salida de ese callejón oscuro. Que se decida incorporar al grupo de seleccionados por el comité de expertos a la siguiente mujer mejor calificada de los 95 aspirantes a consejeros, para alcanzar el mínimo de 4 mujeres exigibles en el Consejo de Administración. Que se decante por la repetición del Concurso Público y una nueva selección de candidatos. O que inventen cualquier otra solución que contente tanto a los cabreadísimos aspirantes recurrentes, como a los grupos parlamentarios, en los que descansará la decisión final.
No obstante, esta situación de parálisis no creo que incomode en absoluto al presidente y mucho menos al vicepresidente segundo. Al fin y al cabo, el segundo tiene colocada ya su ficha en el tablero de juego y prácticamente está cumpliendo un anhelo explícitamente manifestado desde hace tiempo, dirigir la televisión para pastorear al pueblo desde su otero. Y al primero, más simple él, le podría valer con alimentar su ego saliendo a dar mítines insufribles, en los que nos endosa elementales eslóganes no susceptibles de oposición y que nadie sabe lo que significan porque o no significan nada, o porque no se han lanzado con convencimiento y nobleza de un verdadero lider. Pero no se conforma y para apuntalar su posición,además nos distrae con cuestiones vacías de contenido para que no tengamos tiempo ni aliento para plantearnos lo verdaderamente importante.
De los medios de comunicación de los grandes grupos que dominan el espectro no tienen de que preocuparse, los multimillonarios dueños ya les hacen el trabajo con eficacia, ellos dos solo tienen que ser generosos y, de vez en cuando, compensarles económicamente por la pérdida de anunciantes con unos cuantos millones de euros de los españoles, con la misma justificación que cuando se rescató a las cajas de ahorro: son el pan nuestro de cada día.
En todo, vamos rápidamente a un régimen bolivariano ante el aplauso de plutocratas mediáticos, la indiferencia de una sociedad anestesiada y el estupor de la gente preparada. Y una de gambas….. Ciertamente, tengo dudas…..esto va a acabar mal o muy mal…
Existe una considerable distancia entre la actuación de los políticos y el sentir de los votantes. Hemos llegado a tener un Congreso de los Diputados que parece más una cámara de representación territorial, con unos partidos localistas sobrerrepresentados y con una importante capacidad de chantaje.
Vacío Demográfico en España
Una descripción sencilla de la situación demográfica actual de España, sus causas y su futuro previsible. También se analizan las políticas públicas necesarias para corregir la tendencia a la baja de la tasa de natalidad.
2 comentarios en “MI TELE”
Como siempre, expresivo y acertado
En todo, vamos rápidamente a un régimen bolivariano ante el aplauso de plutocratas mediáticos, la indiferencia de una sociedad anestesiada y el estupor de la gente preparada. Y una de gambas…..
Ciertamente, tengo dudas…..esto va a acabar mal o muy mal…