UNA OJEADA AL PASADO
Sí, hacen falta muchos chalecos reflectantes fluorescentes, de muchos colores, a voluntad de cada uno. El caso es que se haga patente el hartazgo de esa mayoría silente, parte de la cual se manifiesta, cívica y ordenadamente, en las escasas ocasiones que es convocada, para mostrar su postura en contra de algunos de los abusos y atropellos que sus gobernantes han cometido o están en vías de perpetrar.
Hace mucho tiempo que los sucesivos gobiernos que hemos tenido, desde que se aprobó la Constitución del 78, vienen desafiando la capacidad de comprensión y tensando la cuerda de la paciencia de los españoles. Hace mucho que nos meten, sin consultar y sin, ni siquiera, respetar los principios de honradez, justicia e igualdad, en unos berenjenales de los que luego no nos sacan. Solo hay que recordar el rescate de la banca o, más concretamente, de las cajas de ahorros en cuyos consejos de administración abundaban políticos y sindicalistas, o la salvaje especulación y recalificación de tierras que se produjo con la burbuja inmobiliaria. Pero que no se crean los únicos “malos” de la película de nuestra historia, otros antes que ellos han conseguido sacar de sus casillas al pueblo español.




No voy a remontarme demasiado atrás en nuestra historia. No voy a volver a recordar cómo, algunos nobles y clérigos españoles, ayudados e incentivados por el embajador francés, lograron retorcer la voluntad del, ya moribundo, último monarca de la dinastía de los Austrias, para colocarnos a un nieto del entonces rey de Francia en el trono español. No sabemos cómo hubiera sido nuestra historia de haber seguido siendo “súbditos” de aquella dinastía, lo que sí me atrevo a decir, haciendo uso de mi libertad de expresión, es que con la dinastía de los Borbones no nos ha ido bien. Aunque hay que reconocer que algún tirón deben tener porque en 1808, al tiempo que el pueblo de muchas ciudades y pueblos se enfrentaba contra el poderoso ejército de Napoleón, jaleaban la vuelta del “deseado” Fernando VII, hijo de Carlos IV, el rey entregó nuestra patria en bandeja al emperador francés.
Dejando de lado ese lio de dinastías, me voy a centrar en recordar unos pocos de los momentos históricos que peor influencia han tenido en el sentimiento de los españoles y, también, en su bolsillo y posibilidades de desarrollo como nación. El primero que, en realidad, se trata de un largo periodo de tiempo, fue en el que se fueron independizando los países hispanoamericanos, anteriormente integrados en los virreinatos de la Corona española. Aquel fue un proceso en el que se sumaron la interesada intromisión anglosajona y francesa, las ambiciones de algunos criollos de los reinos de las Indias, descontentos unos y sobornados otros y la desidia, mal hacer y corrupción de algunos de los gobernantes del Reino de las Españas.
Ese proceso acabó en 1898, con las pérdidas de Cuba y Filipinas, “liberadas” por el imperio yanqui emergente. Como consecuencia de todo aquello, lo que hoy conocemos como Sudamérica y Centroamérica quedó fragmentado, a gusto y beneficio de los intereses anglosajones y franceses, acabando con los potentes virreinatos del Imperio español. Tampoco sabemos cómo hubiera sido la historia de esos pueblos hermanos, si hubieran avanzado unidos y organizados en entidades políticas del calibre y tamaño de aquellos virreinatos
El siguiente momento, que considero con mayor influencia en nuestro sentimiento colectivo, es el de la guerra en Marruecos que, con altibajos, estuvo presente desde 1909 hasta 1927, siendo el peor episodio de todo aquel periodo el llamado “desastre de Annual”, que costó la vida a más de 13.000 soldados españoles. El informe que el general Picasso hizo, por encargo del gobierno, sobre aquella implacable derrota del Ejército español, dejo al descubierto las vergüenzas de algunos de los políticos y militares de la época y dejó heridas muy difíciles de cerrar en todos.
Por último, voy a hacer referencia a la guerra de 1936, entre esas dos Españas que algunos se empeñan en seguir enfrentando. Después de la dictadura del general Primo de Rivera (1923.1930) y de la corta “dictablanda” del general Dámaso Berenguer y el almirante Juan Bautista Aznar, ambas durante el reinado de Alfonso XIII, llegó la II República, como consecuencia de una interpretación muy libre de los resultados de las elecciones municipales de 1931 y de la falta de agallas de un rey que ya se veía superado por las circunstancias.
La II República, por mucho que algunos quieran magnificarla y exaltarla, fue un sistema político que fracasó con la ayuda de unos y de otros. La república derivó en un régimen en el que la tendencia revolucionaria de los partidos de izquierda, entre ellos y significativamente el PSOE, las inamovibles posiciones reaccionarias de algunos partidos de derecha y la pusilanimidad de los partidos de centro, acabó conduciendo a una situación de violencia política incontrolable, de persecución religiosa y de amenaza a las libertades ciudadanas. La insensatez de aquellos políticos que permitieron que los españoles llegaran a aquellos extremos de odio y violencia, su falta de generosidad, racionalidad, moralidad y eficiencia en la acción de gobierno superó las malas formas de gobernanza de los gobiernos que hemos tenido desde el 78, de momento, claro.
La reacción de los españoles ante todos esos momentos difíciles y vergonzosos de nuestra historia, de una manera más o menos furiosa, más tarde o más temprano, emergió dejando patente que la clase política, y en ocasiones también los responsables del ejército no estuvieron a la altura.

UN VISTAZO A LOS CINCO AÑOS CON SÁNCHEZ





Según dicen las malas y afiladas lenguas, los gobiernos de Pedro Sánchez han sido los peores de esta última etapa “democrática”. Yo tengo que reconocer que algunas cosas han hecho bien, en algo han acertado desde mi punto de vista, aunque, en algunos aspectos referentes a políticas sociales, se han quedado cortos para mi gusto. Pero, ya se sabe, aunque intenten disimularlo, también son títeres de los mismos titiriteros que mueven a las demás marionetas.
El problema que tiene Pedro Sánchez es que ha logrado, en solo cinco años, situarnos en las peores posiciones de casi todos los índices de la UE, tanto de paro general como juvenil, de crecimiento de renta per cápita, de productividad, de deuda pública, de presión fiscal, del incremento de la desigualdad social, de acceso a una vivienda digna, de calidad del sistema de enseñanza. Tampoco se ha quedado corto en adoptar posiciones nada democráticas respecto del Poder Judicial porque, aunque el intento de control de ese poder haya estado en la agenda de todos los que han pasado por La Moncloa, creo que su empeño, casi patológico, supera a todos los anteriores. Como lo ha superado para lograr el control del Tribunal Constitucional, el Tribunal de Cuentas, la Fiscalía General, la Radio y Televisión española y otras cuantas instituciones y empresas estatales, como Indra, Correos y Patrimonio, en las que ha colocado a sus amigos más cercanos. Han sido varias las sentencias del Tribunal Constitucional en las que se han declarado inconstitucionales algunos de esos nombramientos. Claro que eso ya se va a acabar con los últimos magistrados del TC oportunamente designados. Ahora tiene el camino aún más expedito.
También ha hecho una cuidadosa labor con esos medios de desinformación que olvidan, muy convenientemente para sus intereses personales, todos los “pequeños despropósitos” que ha venido cometiendo desde el 2019. Por citar solo algunos y sin ánimo de molestar al respetable, porque poco me importa si le molesto a él, comenzaré recordando la desastrosa gestión de la dichosa pandemia, que empezó con una de sus mayores mentiras: la ocultación de la situación real de contagios hasta después del 8 M, día del lobby feminista. Puedo recordar, también, las generalizadas restricciones de movilidad impuestas mediante unos decretos de estados de alarma, posteriormente declarados inconstitucionales, pero por los que nadie ha asumido responsabilidades; la absoluta falta previsión y reservas de material de protección; las adquisiciones fraudulentas de material sanitario mediate “urgentes” contratos a empresas “ad hoc” recién creadas por personajes próximos a varios políticos, entre ellos el ministro Illa; el contrato del inoperante “radar COVID” a la empresa Indra……
Pero Sánchez también ha cuidado hasta el esperpento su imagen y no me refiero a su imagen física, que también. Porque al cuidado de sus maneras y poses, de sus inescrutables sonrisas, de sus forzados gestos de asombro y de su caminar sobre la alfombra, hay que añadir el oscurantismo que se ha extendido sobre todo aquello que le pueda acercar a la imagen de un autócrata de libro. Tan es así que, en los cuatro primeros años de su estancia en La Moncloa, se produjeron 1.200 denegaciones de información al Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, muchas amparadas en la ley de secretos oficiales vigente desde la época de Franco ¡nada menos! que falta de coherencia con la ley de memoria democrática. Por ejemplo, sobre el supuesto comité de expertos en la pandemia, sobre el número, función y sueldo del exagerado número de sus asesores en Moncloa, sobre la utilización del Falcon, o sobre el coste del veraneo de los amigos que fueron a La Mareta invitados por él en …..
Tengo que reconocer que más difícil lo ha tenido para hacer pasar desapercibidos los “grandes despropósitos”. Algunos sustanciados en leyes, como la de la Memoria Democrática, calificada por muchos juristas como un atentado a la libertad de expresión y de cátedra, pero solo para las opiniones y expresiones contrarias a la sectaria versión oficial; como la ley del «Si es Si» que, además de lograr reducir las penas de miles de violadores y agresores sexuales, se pasa por el arco del triunfo la presunción de inocencia de cualquier hombre denunciado; como la ley Trans que saca del entorno de los profesionales de la psicología y de la medicina, así como de la familia, el difícil y delicado tema de la transexualidad, para llevarlo al frío registro civil y la dudosa capacidad de decisión de un adolescente inmerso en un mar de dudas y de frustraciones; como la Ley de Seguridad que ha dejado a los pies de los caballos y sin equiparación a los Policías Nacionales y Guardias Civiles; como la reforma del Código Penal para eliminar el delito de sedición y modificar el de malversación en beneficio de los independentistas y de sus amigos pringados con los ERE…..
Tampoco los medios subvencionados de adoctrinamiento lograron hacer desaparecer de los titulares y las columnas de opinión los “grandes despropósitos” en política exterior. Ejemplo de ello fue el caso Ghali, que provocó las iras de Marruecos; el de las maletas de esa señora llamada Delcy, tan caribeña ella, tan amiga de Ábalos, a la que la UE tenía prohibida la entrada en su territorio (por algo sería, digo yo), ¿qué sería lo que llevaban las famosas 40 maletas?; otro caso sonado es del “cambio de opinión”, personal y unilateral, del presidente Sánchez sobre el conflicto saharaui, parece ser que por presión ejercida por la Secretaria de Estado norteamericana, y puede que por la coacción ejercida por el rey alauita, supuesto poseedor de ciertos datos del teléfono móvil del presidente y algunos miembros de su gobierno…..Por sus extrañas relaciones cayo la ministra de AA.EE. González Laya y no creo que le dure mucho el gafitas de ahora, últimamente lo veo muy tembloroso, porque a Albares también se las ha liado pardas…..Y, es que Sánchez tiene que nadar entre las dos aguas de la coalición que preside, aunque yo creo que le va más el barro, por eso no tenía buena cara durante la rueda de prensa posterior a la corta entrevista con Biden, cuando tuvo que contestar en soledad a los pocos medios acreditados en un puñetero aparcamiento, me imagino la cara que se le debió poner a Albares….
Pero todo esto que he venido relatando hasta ahora no es lo peor. Los españoles tenemos una gran capacidad de resistencia y comprensión, también debemos sufrir de amnesia, como es evidente, porque a los partidos de la coalición con la que ha gobernado Sánchez le han vuelto a votar casi 10.800.000 ciudadanos, es decir que todo esto, aunque parezca mentira, lo aguantamos estoicamente. Es más, incluso muchos se han creído eso de que «no son mentiras del presidente y sus mariachis, son “cambios de opinión” o que son convenientes los indultos a los condenados por el robo de los ERE en Andalucía.
EL FINAL DE LA HISTORIA
Decía un siniestro personaje, comunista él, que una mentira repetida hasta la saciedad se convertía en una verdad. El ver cómo los ministros y segundones de este gobierno repiten, al pie de la letra, cualquier consiga lanzada desde Moncloa, por un lado me llena de gozo, porque compruebo que, por lo menos, alguien es fiel a sus orígenes y principios. Pero, por otro lado, pienso en lo que esos personajes pueden estar sufriendo por traicionar su propio pensamiento, si es que lo tienen.
Sea como sea, les llega ahora el momento de la verdad, ahora tendrán que justificar lo que llevan condenando 6 años, desde el 2017. Tendrán que defender, poniendo cara de poker si son capaces, la inconstitucional e ilegal amnistía para unos deleznables individuos que cometieron delito de rebelión, después rebajado a sedición, además del delito de malversación, y después improcedentemente indultados. Una amnistía que se extenderá a todo aquel que esté acusado de cualquier delito o falta cometida con ocasión del referéndum ilegal del 1 de octubre y de los hechos que rodearon a la declaración de independencia de la brevísima república catalana, menos a los miembros de las FCSE .
No se quedará ahí la cosa, los esbirros de Sánchez también tendrán que justificar el regreso, ya sin falta ni delito pendiente, del que fuera presidente de la Generalidad, el que huyó como un cobarde en el maletero de un coche y que ha estado viviendo, a cuerpo de rey, a costa de todos los españoles, acogido en Bélgica, ese país que parece estar siempre dispuesto a amparar a todo aquel que dañe a España, desde etarras, hasta mindunguis como Puigdemont. Parece como si no hubieran superado todavía el recuerdo de los Tercios Flandes y el Imperio de los Austrias que tan buenas leyes y usos les llevó. Está claro que no entendieron nada entonces, ni entienden ahora.


Posiblemente no se quede todo ahí, en el chantaje con que estos partidos van a someter a Sánchez para su investidura, parece que también incluirán en el paquete la autodeterminación, como si se tratara de una relación similar a la que existió entre la Bélgica del sangriento rey Leopoldo II y su colonia del Congo. Depende de lo chulos que se pongan los de Puigdemont, los de Ortuzar y después los de Otegi que, ya puestos, añadirán el consabido y cansino “euskal presoak etxera”. Evidentemente, el concepto de la autodeterminación que se maneja en Naciones Unidas no es en absoluto aplicable al caso de estas regiones españolas, pero ellos, en su ensoñación y autoengaño, se lanzan al abismo, esta vez con cierta esperanza, ya que parecen tener a la pieza bien agarrada.
Si ese objetivo independentista es, de alguna manera, considerado por Sánchez, haciendo alarde de uno más de sus “cambios de opinión”, lo sabremos pronto: en cuanto un desfile de ministros, debidamente instruidos pasen por delante de la cámaras y micrófonos repitiendo la incoherencia de turno elaborada en La Moncloa.
¿CÓMO VA A TERMINAR ESTO?


Si me detengo a observar la actitud y declaraciones de los partidos independentistas vascos y catalanes que, por cierto, por su comportamiento y objetivos declarados, ya estarían ilegalizados en otros países de esta UE tan democrática, me temo que no hay remedio, ellos se han tomado esta oportunidad como única y la más plausible. Van a ir a por todas: amnistía, autodeterminación, cancelación de deuda pública autonómica y presos etarras a casa.
Si me fijo en los gestos del presidente en funciones, en su errático y bamboleante caminar, en su cínica sonrisa y en las huidizas miradas, no puedo presentir nada bueno. Pero, si me centro en tratar de interpretar sus declaraciones, incluidas las mentiras que ya se le empiezan a notar en la cara y lo que calla deliberadamente, mi pronostico es parecido al del párrafo anterior.
Sólo la más mínima duda de los de Puigdemont respecto de la postura de Sánchez ante la autodeterminación, una sospecha de que demorará la celebración de un referéndum, un ligero presentimiento de que Sánchez esté mintiéndoles en las narices, puede dar al traste con la investidura de Sánchez. Porque los demás son más pacientes y pactistas. Los del PNV, porque lo que les va es, sobre todo, la pasta. Y EH Bildu y ERC porque están ideológicamente muy cerca del actual PSOE y eso facilita cierto margen en sus negociaciones.
En definitiva, España está en manos de alguien que parece estar dispuesto a todo para seguir con su carrera hacia la autocracia y de las de aquellos que no quieren estar en ella, de los que odian todo lo español.
La manifestación del 8 de octubre, la que se vaya a celebrar el 29 del mismo mes, y más que se pudieran convocar, no van a cambiar el curso de los previsibles acontecimientos. Sánchez aguanta eso y más, su desfachatez y desprecio por el sentir de los españoles son infinitos. Tal y como están las cosas, sólo una presión continua de una buena parte de la población española, en todos los pueblos y ciudades, incluso en las puertas de La Moncloa y del Congreso de los Diputados, una presión firme y resuelta en defensa de la unidad de España, de la justicia, y de la igualdad de todos los españoles, podría parar esta sinrazón. No creo que debamos imitar a los chalecos amarillos que mantuvieron a Francia en vilo unos cuantos días, nuestros chalecos deberían ser de muchos y de colores varios, nuestra actitud tendrá que ser firme y resuelta, para exigir el respeto a la ley.
1 comentario en “HACEN FALTA MUCHOS…….”
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