Estaba recopilando y analizando información sobre un tema que me tiene mosqueado desde hace algún tiempo: la Agenda 2030, cuando oí en la radio la noticia sobre la posibilidad de la concesión de indultos a los condenados por sedición y malversación, como responsables de los hechos que todos conocemos como “el proces”. No me asombré, en absoluto, al escuchar la posición del gobierno al respecto. Estaba seguro de que iban a actuar de esta manera, aunque hace casi dos años dijeran lo contrario según lo publicado por el País del 14 de octubre de 2019: “Sanchez aleja un indulto y defiende el fallo: Garantizamos su absoluto cumplimiento”. Decidí, entonces, cambiar de tercio y posponer el artículo sobre la Agenda 2030, la de los colorines en la solapa, para mejor ocasión porque en ese momento me apeteció iniciar el tercio de varas y entrar a picar.
Mientras escuchaba atento el corte de las declaraciones del ministro de Justicia, hechas el día 21 de mayo a modo de prólogo de que lo que iba a venir, iba pensando en cómo lo justificaría Pedro Sanchez con su mecánica e impostada forma de comunicar. Pensaba en cómo iba a torear a la justicia y a la opinión pública al mismo tiempo. La respuesta a mi cuestión se produjo rápidamente, en la rueda de prensa del presidente del gobierno en la Representación Permanente de España ante la Unión Europea. No pudo esperar a volver a España y leer preceptivo, aunque no vinculante, el informe del Tribunal Supremo al respecto para dar a conocer su postura. Posiblemente fuera esa precipitación la que le condujo a hacer una mala faena con el capote y otra peor con la montera. Y si no fue la imprudente precipitación, tengo que pensar que se comportó como un orgulloso lenguaraz cuando dijo muy altaneramente, sobre la decisión que ya tenía en mente:
“Tengo muy claro que la decisión va a tener valores constitucionales como concordia, dialogo y superación de una crisis……. no son principios constitucionales la revancha y la venganza”
A lo largo de esa rueda de prensa aludió repetidamente a la concordia, el diálogo, el entendimiento y la superación de una crisis como valores y principios constitucionales. Primer capotazo en falso al público en general, pues esos conceptos, aunque tengan un gran valor en la práctica política, no son precisamente valores ni principios constitucionales como tales. Todos sabemos que los verdaderos principios constitucionales están expuestos, sobre todo, en el Preámbulo, el Título Preliminar y el Título Primero de la Constitución y no coinciden con los citados por Pedro Sanchez.
Sobre la revancha y la venganza se puso muy pesado. Con su insistencia en citarnos con la muleta parecía querer que nos arrancáramos para entrar a ese trapo tan rojo como barato, pero el toro se quedó impasible o quizás “pasmaó”. Cómo se puede ser tan indecente asociando, de manera tan indisimulada, una sentencia judicial con la venganza y el cumplimiento de una pena impuesta con una revancha. Eso sí que es darle una patada a los principios constitucionales. Claro que a este personaje la Constitución se la trae al pairo.
Pero el aprendiz de torero volvió a su tierra increíblemente orgulloso de la faena realizada en el “Coso de la Misericordia Europea”, sin esperar lo que le esperaba en Madrid, plaza difícil, como se había demostrado el 4 de mayo. Al poco de volver se encontró con un demoledor informe del Tribunal Superior de Justicia sobre los indultos solicitados para los presos condenados por el caso del “proces”. No voy a entrar en los aspectos, tan discutidos en algunos foros y medios de comunicación, sobre si se requiere el arrepentimiento del condenado, sobre quién puede presentar la solicitud del indulto o sobre si va a ser total o parcial, todo ello debería quedar claro con la lectura de esa antigua ley que regula el ejercicio de la gracia de indulto[1]. Ley que alguien debería explicar por qué ningún partido ha querido derogarla, cambiarla o adaptarla en tanto tiempo, algo hay de sospechoso en ello. El informe le torcía el morro en muchas cuestiones pero me voy a centrar solo en las que para mí son esenciales:
1. La solicitud de indulto ha sido interpretada por algunos de los peticionarios como la apertura pública de un trámite para hacer llegar al gobierno sus quejas por la sentencia del caso del proces. Esto supone una grave confusión en el sentido y finalidad del indulto, que no es un recurso de alzada. Se alude así a la falta de competencia del Tribunal Superior, a la ausencia del derecho a la doble instancia, a la falta de imparcialidad del Tribunal, al desenlace de las euroórdenes cursadas por el Magistrado Instructor de la causa, a la quiebra del principio de proporcionalidad y a la vulneración del derecho de defensa. En concreto, en cuanto al principio de proporcionalidad, el informe considera improcedente la queja planteada indebidamente en la solicitud de indulto, porque el delito de secesión no trata de la simple preservación del orden público, sino de defender la solidez de los pilares sobre los que se asienta la convivencia democrática la observancia de las leyes y las resoluciones judiciales.
2. Tanto las alegaciones mediante las que pretende defenderse el indulto, como el criterio que la administración penitenciaria catalana ha utilizado en la elaboración de sus informes, han tratado de dibujar una responsabilidad penal colectiva, solidaria, compartida por un sujeto activo plural que correspondería a la denominación de “los presos del proces”, lo que no permite el efecto extintivo del indulto, al ser la responsabilidad criminal declarada en sentencia siempre individual.
3. Otros solicitantes aluden a una supuesta situación de anormalidad democrática en Cataluña (cosa que creo que es evidente), a la inestabilidad política y económica en la misma o al derecho comparado para calificar el delito de sedición como rancio y vetusto, y a las penas correspondientes a él como excesivamente duras. Además de muy diversas divagaciones y dislates.
4. Ante la providencia de la Sala para que los condenados aportaran individualmente información acerca de sus expectativas personales, familiares o sociales que apoyaran la idea de que las penas impuestas habían cumplido el fin preventivo que permite a cualquier órgano jurisdiccional cuestionarse, después de un tiempo de cumplimiento, la necesidad de la pena, solo se ha obtenido el silencio, excepto en el caso de dos condenados. Por ello la sala ha quedado privada de esos elementos valorativos imprescindibles.
5. Algunos de los posibles beneficiarios del indulto pertenecen a partidos políticos que garantizan la estabilidad del Gobierno y ese mismo ejecutivo es quien tiene la facultad de conceder los indultos, por lo que su resolución puede estar muy condicionada y viciada.
6. Todas las decisiones de la Sala han sido avaladas por el Tribunal Constitucional y por el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos. Tampoco Amnistía Internacional encontró elementos para afirmar que el proceso judicial contra 12 líderes catalanes haya vulnerado las garantías de un juicio justo.
7. Aluden los solicitantes a que el delito de sedición no tiene equivalente en el derecho comparado. A este respecto el informe del Tribunal Supremo deja claro que en otros en países de nuestro entorno, tales como Alemania, Francia Italia, Bélgica o Portugal, existen delitos similares a los de sedición y rebelión que están penados con penas que oscilan entre los 10 años y la cadena perpetua.
8. La Ley del Indulto, en su artículo 25 exige al Tribunal sentenciador que haga constar en su informe la conducta del penado posterior a la ejecutoria y “…. especialmente las pruebas o indicios de su arrepentimiento que hubiesen observado”. La Sala no ha podido presentar prueba alguna al respecto, pues la actitud y declaraciones de los condenados expresan a las claras su intención de reincidir en la comisión de todos los delitos por los que se les condenó e invitar a la inobservancia de las leyes, además de no reconocer la comisión de delito alguno.
El texto completo del informe del Tribunal Supremo consta de 21 páginas, que me imagino ya habrán tenido a bien leer los miembros del Consejo de Ministros. Pero dudo mucho que la contundencia y claridad del informe, contrario a la concesión de los indultos, valga para apear a Pedro Sanchez de su idea, ni a sus ministros para salirse de la línea marcada por su jefe. Tampoco creo que les llegue a convencer el informe de la Fiscalía, igualmente contrario al indulto. Y, por supuesto, estoy convencido de que no removerán sus conciencias las importantes y serias declaraciones del juez Marchena, en las que vino a decir que podría llegar a considerarse la posibilidad de un indulto en el hipotético caso de que existiera una verdadera voluntad de concordia, pero dado que esta no había sido manifestada, sino más bien todo lo contrario, no era lógico pensar en esa posibilidad.
Está meridianamente claro que el Presidente del Gobierno pretende pasar por encima de la Justicia, del respeto a la Constitución y a las leyes para conceder el indulto a toda esa pandilla de delincuentes. Y no solo eso, después tratará de modificar los delitos de rebelión y sedición, para que su aplicación retroactiva sea lo más parecido a una amnistía. La concordia a la que aludía Sanchez se la van a mostrar, envalentonados por las ventajas de un nuevo código penal, las huestes de los futuros indultados a su manera: con otra declaración unilateral de independencia, acompañada de más violencia. Pero el caso es mantener su sillón, aunque sea dejando a España herida o, por lo menos, dolorida, ya veremos. Menos mal que, según lo estipulado por la Ley, el este indulto no podrá ser completo, es decir no se van a librar de la pena accesoria de la inhabilitación.
Es tan bobo que no se entera de que esta historia se repite siempre con los mismos protagonistas y en los mismos lugares, desde Macià hasta Puigdemont, pasando por el siniestro criminal Companys. Los gobiernos de la Nación siempre han estado cediendo a sus exigencias, muchas inaceptables, siempre han estado mirando para otro lado ante sus posturas excluyentes, ansias expansionistas y descarados adoctrinamientos. Políticos como Azaña o Negrín, no precisamente de derechas, les tomaron la medida después de dejarse engañar, pero tarde, los separatistas catalanes ya le habían hecho un roto irreparable a su República.
Tenemos que cambiar las cosas, tenemos que modificar nuestras actitudes y empezar a librar la batalla cultural sin complejos, sin pausa, y aunque cueste 50 años revertir la situación en la que estamos. Mientras tanto, si el gobierno no pone pie en pared, en este tema sobre todo, pero también en otros cuantos de vital importancia para el futuro de la Nación y de la juventud, los españoles que nos sentimos mal y estamos hartos de ser engañados tendremos que movernos, habrá que ganar la calle y llevar nuestra voz a todos los lugares que podamos. Habrá que exigir la reforma de una ley electoral que da a los grupos nacionalista e independentistas una sobrerrepresentación absolutamente injusta y tendremos que elevar el valor de nuestro voto.
Riumar, 30 de mayo 2021. Dia de San Fernando patrón de los Ingenieros Militares
LUIS BAILE ROY


1 comentario en “INDULTOS Y FAENAS”
Totalmente de acuerdo contigo Luis, hay que dar la batalla cultural, política y judicial a los separatistas porque ellos tienen claro sus objetivos y los no separatistas también pero tenemos partidos que nos representan mal o lo que es peor, traicionan nuestro voto una vez alcanzado el poder, me refiero sobre todo, aunque no el único, al Sanchismo, que no al PSOE. La ley electoral hace tiempo debió cambiarse para que la democracia sea plena, cada voto debe valer lo mismo. Hay que cambiar la circunscripción electoral a única y no provincial o en todo caso adaptar el número de diputados provinciales a la población real de cada una de ellas. Mientras no derroquemos electoral y democráticamente al Presidente Sánchez España está en grave peligro ya que para él todo vale con tal de mantenerse en el poder.
Un abrazo y feliz San Fernando.