La tradicional nobleza baturra es una cualidad que se atribuye a los aragoneses desde hace siglos. Algunos la asocian erróneamente con la cabezonería que también dicen que adorna nuestro carácter aunque, la verdad sea dicha, no creo que sea del todo cierto. En todo caso somos perseverantes en lograr nuestros objetivos o en defender causas que creemos justas, cualidad que no está reñida con el debate, la flexibilidad y la rectificación cuando es de rigor.
Todas esas cualidades, nobleza de espíritu, perseverancia y flexibilidad se concentraron en el rey Juan II, padre de Fernando el Católico, nacido en Medina del Campo en 1398 de Fernando I de Antequera y Leonor de Alburquerque. Juan II, que era castellano, después de los típicos avatares propios de las familias reales de la época, devino en rey de Aragón a la muerte, sin herederos directos, de su hermano el rey Alfonso el Magnánimo y tuvo que poner en práctica aquellas cualidades, además de una importante dosis de astucia en sus relaciones con una oligarquía catalana que ya hacía sus pinitos.
Juan II era castellano y ejerció de ello, pero quiso a esta tierra como nadie y se comportó como un aragonés más. No sé si sus cualidades dejaron huella en los aragoneses o las aprendió de las gentes de esta tierra, es igual, el caso es que se comportó e hizo grande a Aragón.
Seis siglos después Aragón no es ni la sombra de lo que fue. La historia no ha sido demasiado benigna con esta tierra, tantas veces olvidada de los gobiernos centrales, ni con los aragoneses que no han tenido que emigrar a tierras más favorecidas.
Por si esto fuera poco, los últimos años nos ha tocado soportar a unos dirigentes políticos regionales de dudosa valía y la guinda la ha puesto un hombre que aún pareciendo honesto en su proceder, no ha sido capaz de mantener la cabeza alta y hacer gala de esa nobleza baturra que tanto nos gusta por aquí.
El Barón socialista de Aragón, como en otras ocasiones ha ocurrido con el de Castilla la Mancha o el de Extremadura, ha agachado la cabeza ante el aspirante a rey que ocupa La Moncloa. Sus palabras, en la clausura de las jornadas sobre Aragón y la España territorial, con las que dejó meridianamente claro que a España le hubiera ido mejor con Javier Fernández, expresidente de Asturias, que con el actual secretario general del PSOE, se las llevó el viento en cuanto alguien, desde Madrid le llamó al orden.
Personalmente dudo de la afirmación de Lamban, porque el problema es el PSOE en sí. Lo viene siendo desde hace casi un siglo, a pesar de que algunos de sus dirigentes se esforzaran en que cambiará su trayectoria, otros se encargaron siempre de silenciarlos, como actualmente silencian con contundencia a cualquiera que ose moverse de la línea trazado por ese líder gelatinoso que les acogota.
Lamban, si alguna vez ha tenido esa nobleza llamada baturra, ha dejado de tenerla desde el momento en que no ha sabido levantar la cabeza, plantarse y decir en voz alta que no se equivocó, que dijo lo que pensaba y que lo seguía pensando. No es que esté seguro de que a nuestro presidente regional le adornen las cualidades que si acompañaban al rey Juan II, pero desde luego ahora estoy seguro de que carece de nobleza y dignidad.
Hecho, 4 de diciembre 2022
LUIS BAILE ROY
Pd: Perdón por el formato, parece que en esta altitud este móvil y la App hacen lo que quieren

