14 de abril de 2026 16:52

Blog sobre demografía y política

 «La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los  remedios equivocados.»  Groucho Marx

¿Qué encontrarás en este artículo?

El 26 de enero de este año, cuando escribí el articulo “Conflicto en Ucrania. De aquellos polvos estos lodos”, no había empezado aún la invasión de Ucrania. Recordaba que, en mi opinión, en 1990 hubo una ventana de oportunidad para que esa raya roja, que señala el itsmo de la peninsula Europea dentro del continente Euro-Asiático, se difuminara o, por lo menos, se fuera haciendo permeable y permitiera una mejor comunicación e intercambio entre dos culturas que, partiendo de los Imperios de Roma y Bizantino, se fueron moldeando a lo largo de los siglos, por la influencia de otros imperios y por los intercambios con otras culturas.

Un mes después de aquel artículo Ucrania estaba siendo invadida por Rusia, como muestra evidente de que el enfrentamiento entre imperios sigue presente. A este lado de la raya roja, el imperio USA, que parece haber entrado en decadencia, no quiere soltar la presa clave de Europa, a la que tiene todavía bien agarrada sobre todo por la seguridad que ofrece la OTAN, organización a la que EEUU aporta la mayoría del potencial. Es más ha ido ampliando el mordisco para asegurar la presa y dejar al imperio oponente con menos territorio de influencia. El último movimiento del imperio norteamericano ha sido amagar una posible ampliación de la OTAN en Ucrania, una posibilidad que no le parecía real a nadie, más bien sonaba a lance o bravata para provocar al emperador ruso.

Al otro lado de la raya, un “zar” fácil de retar ha entrado al trapo de nuevo. Ya lo hizo en Georgia, donde entró a sangre y fuego para reconducir las veleidades europeístas y atlantistas de su gobierno. De ese lance salió bien, dentro de lo que cabe.

  Ahora le ha tocado a Ucrania, con la diferencia de que en este caso el gran tamaño del país, la determinación de la mayoría de los ucranianos en la defensa de su patria y la ayuda armamentística y de inteligencia de los paises occidentales, sobre todo EE. UU., a la resistencia ucraniana, le están complicando demasiado la operación. El resultado de esta situación es que la guerra se está alargando demasiado para lo que preveían los rusos y se está haciendo cada vez más cruel. Ya no sabemos si Putin va a saber parar en algún momento y va a saber plantear a tiempo una negociación favorable a los intereses que se le suponen, o va a intentar ir a por un órdago para el que sus capacidades puede que no le alcancen, porque en medios convencionales se le están viendo las limitaciones.

El presidente ucraniano ya reconoce que su país no va a poder entrar en la OTAN. Esa es una postura que puede facilitar la negociación. Pero posiblemente, además, tenga que aceptar perder la soberanía sobre la región de Donbás y sobre algún territorio más, para unir la peninsula de Crimea, ya en poder ruso, a esa región. Posiblemente Rusia no exija la anexión de esos territorios, puede se se conforme con que gocen de la autonomía suficiente como para ser pilotadas desde Moscú, aunque formalmente sigan estando dentro del Estado ucraniano. Personalmente esta última posibilidad la veo dificil porque Putin parece estar apostando cada vez más fuerte pero, aun así, creo que hay margen para que la negociación.

Todo eso estaría bien, si la guerra se termina ya. Ni los ucranianos prorusos, ni los prooccidentales se merecen vivir por más tiempo esa barbaridad que están sufriendo. Creo que un resultado de la negociaciónsea en esos términos, aunque se pueda considerar una cesión al agresor, podría ser admisible en términos de política internacional realista, sobre todo teniendo en cuenta los antecedentes históricos de los que ya he tratado en artículos anteriores.

Pero el problema es que las ambiciones (o ¿quizás sean temores?) del “zar” del otro lado de la raya roja pueden no acabarse ahí. Al otro lado de esa dichosa raya roja están también las Republicas Balticas que ya pertenecen a la OTAN, pero que están dentro de lo que Rusia, por ser consciente de su relativa debilidad, siempre ha deseado mantener como zona neutral, de seguridad o de colchón en su flanco occidental. Parecido puede pasar con Finlandia, un país tradicionalmente neutral que ahora se está planteando seriamente su ingreso en la OTAN, planteamiento al que Putín ya ha respondido con amenazas. Hay que tener en cuenta que Rusia, con poco más de 146 millones de habitantes y con un PIB entre el de Italia y el de España, debe de atender a algo más de 20.000 Km de fronteras terrestres y es como para preocupar, ¿o no?

Esperemos que los principales actores de esta tragédia sepan llevarla a un final lo menos doloroso posible. Será dificil que la conclusión de la tragedia satisfaga a los espectadores, tampoco entusiasmará a los actores pero, sea como sea, se debe de bajar el telón a tiempo, antes de que algún indeseable provoque el incendio del teatro por despecho, impaciencia o desesperación.

Aquí y ahora, a solo 3000 Km. de donde se está desarrollando esta guerra, la gente está sintiendo esta guerra más cerca que nunca. No les parecía lo mismo cuando la guerra estaba en los Balcanes. Tampoco les afectaron demasiado las dos guerras de Irak. Incluso veían con cierto despego e incomprensión a las guerras de Siria y Afganistan. La diferencia puede estar en que esta es la primera guerra en la que, de manera más abrumadora, se están mostrando en directo la violencia de las acciones bélicas y los efectos de la misma en una sociedad muy parecida a la nuestra, con unos afectados que se parecen mucho a nuestros vecinos de toda la vida.

Hasta ahora, en unos casos las información nos llegaba a cuenta gotas y muy filtrada, por lo que la digeríamos sin que nos produjera demasiada acidez; en otras ocasiones el conflicto se producía en una sociedad muy diferente y lejana a la nuestra, por ello nos convencíamos de que esos problemas solo podían ocurrir allí, en esas “sociedades poco evolucionadas”, de que aquí era imposible llegar a una situación semejante. Como consecuencia, en nuestra acomodada y “avanzada” sociedad no se sentía la necesidad de contar con una Defensa bien dotada, algunos incluso llegaron a dudar de la necesidad de la existencia de un ministerio dedicado a la misma. Tampoco se entendía demasiado bien la conveniencia de nuestra pertenencia a la OTAN y, en todo caso, si algunos admitieron la integración a la misma era para ahorrarse picarescamente unos cuartos, mientras se colocaban bajo el paragüas de otro.

Aunque en África hay doce zonas en conflicto y 18 millones de refugiados y desplazados, es la guerra de Ucrania la que está revolviendo como nunca conciencias y haciendo replantear ciertas posturas antimilitarístas. Hasta el político que dudaba de la necesidad de un ministerio de Defensa, se plantea ahora empezar a colaborar seriamente con la Alianza Atlántica, anunciando su intención de alcanzar el 2% del presupuesto del Estado para Defensa “en unos años”. Ese porcentaje se fijo en la cumbre de la OTAN en Gales en el año 2014, sin embargo, desde entonces, la evolución del presupuesto de Defensa en España ha sido tan exigua que apenas ha alcanzado el 1,4% en el caso más favorable, estando actualmente en el penúltimo lugar de todos los países miembros, solo por delante de Luxemburgo, país que solo aporta un batallón. Ya veremos si cumple con la palabra dada, yo soy muy escéptico con lo que sale por la boca de Sánchez.

Igualmente soy escéptico sobre las causas que le han llevado a reconocer la propuesta de autonomía del Sahara Occidental como “la base más realista” para resolver el conflicto, según manifestó sorpresivamente el día 18 último. Ignoro las causas que le han llevado a realizar unilateralmente semejante cambio de rumbo en política internacional. Una nueva orientación que, sin duda, tendrá consecuencias en nuestras Relaciones Internacionales (RRII). Desconozco sus intenciones, aunque partiendo de él no me produce demasiada serenidad.

Una cosa es aplicar el más crudo y frio realismo a las RRII, cosa que ciertas situaciones puede ser positivo, y otra lanzarse a la piscina sin asegurarse de que haya agua. La misión de ONU en el Sahara (MINURSO) está establecida allí desde 1991, para  llevar a cabo el Referéndum del Sáhara Occidental por mandato del Consejo de Seguridad. Como casi siempre no ha logrado nada y, mientras los cascos azules están observando el desértico panorama, las personas que constituyen el censo del esperado referéndum se van muriendo y Marruecos está repoblando a marchas forzadas las poblaciones del Sahara, forzando de hecho una mayoría de habitantes marroquís. Por otro lado, los apoyos internacionales que la diplomacia marroquí ha ido sumando a su posición son evidentemente importantes, sobre todo el reconocimiento de EE. UU. de la posición marroquí. 

Pero ¿son esas suficientes razones para ese cambio en la orientación de nuestra posición respecto del Sahara? O hay razones ocultas que tienen que ver más con una operación de márquetin político y distracción del personal, para mayor gloria del “líder supremo” de nuestra piel de toro. Tengo mis dudas y sospechas, pero eso lo dejo para otro domingo, porque ahora hasta en la prensa marroquí ha causado sorpresa el extraño movimiento de nuestras RRII. La siguiente imagen es una muestra de ello.

            

Zaragoza, 20 de marzo 2022

LUIS BAILE ROY

 

 

Imagen de Luis Baile Roy
Luis Baile Roy

2 comentarios en “OTAN, ¿AHORA SI?”

  1. En cuanto a la Invasión de Ucrania, solo recordar cuando César atravesó el Rubicón camino de Roma:

    "Alea jacta est"

    Del impresentable Pinocho Picapiedra :
    Diría como Groucho Marx:
    Estos son mis principios, si no te gustan tengo otros.

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