17 de abril de 2026 23:52

Blog sobre demografía y política

 «La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los  remedios equivocados.»  Groucho Marx

SÁNCHEZ Y EL SAHARA. EL FONDO Y LAS FORMAS

¿Qué encontrarás en este artículo?

 

Tanto en la política nacional como en la exterior las formas son muy importantes, quizás no tanto como las razones de fondo o los intereses puestos en juego, pero lo son porque dan la medida de hasta qué punto, la persona que las practica respeta a las instituciones nacionales y a los países involucrados en el asunto.

Si no fuera por el recuerdo romántico de algunos y la irreductible y noble defensa de las aspiraciones saharauis de unos pocos, lo que pudiera atañer a aquella antigua provincia española del Sáhara seguiría en el olvido. Pero las extrañas e incongruentes maniobras del presidente Sánchez la han traído a primera página

Primero se trajo a España, utilizando malas formas, por supuestos “motivos humanitarios” a Sidi Brahim “el Gali”, o “Federico” como le llamaban los quince militares españoles secuestrados y maltratados por el Frente Polisario durante cuatro meses. La estancia de “Federico” en un hospital de Logroño generó un serio conflicto diplomático con Marruecos de muy graves consecuencias, porque las formas no fueron las adecuadas, ni las justificaciones fueron las acertadas .

Luego envía una carta al monarca alauí que no puede estar peor redactada, en una maniobra ocultada hasta para su consejo de ministros. Los errores de redacción son graves, porque no son congruentes con el gasto que este gobierno hace en “sesudos” asesores. Sin embargo, más grave aún es el fondo de una misiva, que está cargada de palabras buenistas, vacías y “copiadas” que no hacen más que dar pábulo a otro autócrata más, esta vez disfrazado de rey.

Casualmente, o no, unos días antes, la vicesecretaría de Estado norteamericana, Wendy Sherman, el día 8 de marzo en Rabat, hablando ante la prensa se refirió al futuro del Sáhara y pronunció las palabras mágicas: «Continuamos considerando el plan de autonomía de Marruecos como serio, creíble y realista«. El día 7 la vicesecretaria de Estado norteamericana estuvo en Madrid con la excusa de asistir a un seminario bilateral sobre ciberseguridad y, casi con total seguridad, abordó con el ministro de exteriores español el tema del Sáhara.

Curiosamente, después de que el gobierno marroquí sacara a la luz unos párrafos de la carta que Sánchez le remitió al rey alauí, con la intención de reconducir las relaciones bilaterales con Marruecos, nuestro ministro de exteriores, José Manuel Albares, se expresó en los mismos términos: “considerando el plan de autonomía de Marruecos como serio, creíble y realista«. Términos también utilizados en la carta de Sanchez. ¡Que poca imaginación! Tanto asesor para tener que recurrir al “copiar y pegar”.

No voy a entrar en el cómo y por qué entregó España el Sáhara a Marruecos en 1976. No me parece que sea el momento de remover tantos recuerdos y sentimientos, además sobre eso se ha divagado mucho y quizá se ha escrito demasiado poco con la debida objetividad. Puede que, entre otras cosas, porque la mayoría de los documentos oficiales españoles de la época siguen estando clasificados, creo que hasta el año 2026.

Solo voy a dejar un apunte que puede resultar curioso y dar alguna pista del porqué de la Marcha Verde y la entrega del Sáhara. Los datos proceden de la desclasificación de documentos de la CIA, según los cuales la agencia norteamericana estaba al corriente de la actividad militar marroquí en la zona fronteriza de Marruecos con el Sáhara antes de la primera semana de noviembre de 1975. El director de la CIA envió a Kissinger un memorándum en el que le informaba “que las fuerzas marroquíes son mucho más débiles que las españolas, y en caso de enfrentamiento tienen las de perder. Esto pondría a Hassan II en una situación muy vulnerable, y existiría riesgo de una desestabilización grave en Marruecos.

El caso es que, de todos los actores principales involucrados en los años 1974-76 en aquel conflicto, Argelia Marruecos, Mauritania, los saharauis, el Frente Polisario, España y, por supuesto EE. UU., cada uno con sus intereses y sus razones o sinrazones, los únicos que sacaron provecho de la situación fueron Hassan II, el maestro del regateo y EE. UU.

El Frente Polisario se arrogó, con o sin razón, y más bien por la fuerza, la representación política del pueblo saharaui y comenzó una guerra contra Marruecos que se alargó hasta que, en el año 1988, se alcanzó un acuerdo auspiciado por la ONU. Posteriormente, en 1991, por la Resolución 690 del Consejo de Seguridad se estableció la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), con el fin de controlar el cumplimiento del mencionado acuerdo, previendo un período de transición para preparar la celebración de una consulta, basada en el censo español de pobladores del Sáhara de 1975, en la que el pueblo saharaui debería elegir entre la independencia y la integración con Marruecos.

MINURSO lleva 31 años mareando la perdiz, como meros observadores de un alto el fuego cuando lo ha habido y poco más. Es la única misión de la ONU que no tiene competencias para controlar el respeto a los derechos humanos en el territorio de su responsabilidad y para ello Marruecos ha tenido la inestimable ayuda de los representantes de Francia en el Consejo de Seguridad de la ONU, que con su veto han bloqueado cualquier posibilidad de corregir ese defecto. Cosas del déficit democrático de la ONU.

A lo largo de esos 31 años la inutilidad de MINURSO ha sido proporcional al descaro con el que el rey alauí ha ido colonizando todo el Sáhara con marroquís procedentes del norte, mientras mantenía a raya a los saharauis díscolos, o les ponía puentes de plata para que abandonaran sus tierras en dirección a los campamentos de refugiados situados en Argelia. Se puede decir que la idea de convocar aquel referéndum es hoy una quimera. El censo español del año 1975 ya no sirve para nada y el referéndum, en el hipotético caso de producirse, se realizaría en base a un censo absolutamente falseado. De nuevo el rey de Marruecos se ha salido con la suya.

En los años trascurridos desde la resolución 690 a la resolución 2062, la última por la que el Consejo de Seguridad renovaba la MINURSO, los términos utilizados en ellas han ido paulatinamente derivando hacia las palabras huecas, hacia la terminología de la indefinición. Llevan mucho tiempo empleando el mantra de “buscar de una solución política realista, viable, duradera, aceptable por las partes y basada en la avenencia” que, en resumidas cuentas viene a decir: olvídense del referéndum y denle la razón a Marruecos.

Los gobiernos españoles se han pasado todos esos años mirando para otro lado. Les ha dado igual que ante la ONU España siguiera formalmente siendo la administradora del territorio saharaui. Pocas veces han plantado cara para defender los intereses del pueblo saharaui, que no del Frente Polisario, no hay que confundir.

Entonces, ¿por qué nos llevamos las manos a la cabeza por el cambio de rumbo de política exterior del gobierno actual respecto del Sáhara? ¿Por qué ha actuado Sánchez de esta manera tan repentinamente? ¿Por qué no ha hecho partícipe de ese importante cambio de rumbo en política exterior a su consejo de ministros, ni al Congreso de los Diputados?

Responder a la última de las preguntas es más fácil que hacerlo a las demás. La respuesta es que él es un personaje que ha emprendido un peligroso viaje hacia la autocracia, arrogante en exceso y con ciertas tendencias psicopáticas. Si sigue por ese camino le veremos despachando con el ministro de turno a una muy prudencial distancia de diez metros, al estilo ruso actual.

A la segunda pregunta debería responder Wendy Sherman, vicesecretaría de Estado norteamericana. Al fin y al cabo es la enviada por el gobierno de los Estados Unidos para volver a poner las cosas en su sitio en una zona que sigue siendo de su máximo interés estratégico. Puede que le haya venido a decir a Sánchez que ellos van a seguir proporcionando armamento a Marruecos y desplazando las tropas norteamericanas, hasta ahora estacionadas en España, hacia otros países de la OTAN o, incluso, a Marruecos. Quizá le haya dejado caer al gobierno español que, en estos momentos, no son un “aliado” fiable. Acaso le haya recordado que todavía tienen intereses en el Sáhara y en las aguas entre el continente africano y las Canarias y que esos intereses, en buena medida, coinciden con los marroquís. Seguramente le habrá espetado que se dejen de jueguecitos diplomáticos infantiles con los Federicos de turno y se avengan a “la solución política realista, viable, duradera, aceptable por las partes y basada en la avenencia”, como señalaba la última resolución del Consejo de Seguridad, seguramente redactadas por ellos.

 Responder a la primera pregunta me resulta más difícil, pues en este país nuestro hay diferentes sensibilidades respecto al Sáhara. En absoluto hay un apoyo unánime al Frente Polisario, muchos recuerdan que, durante mucho tiempo, plantearon una dura lucha de guerrillas contra nuestro Ejército, precisamente cuando España estaba en un proceso de descolonización y tenía ya prevista la celebración del tan manido referéndum. Por lo tanto, si algunos de los que recuerdan aquello, se llevan las manos a la cabeza puede que sea al ver la inutilidad de la ONU y la extrema torpeza ydebilidad de nuestro gobierno en política exterior.

Los que sí apoyan al Frente Polisario, que los hay, puede que se estén llevando las manos a la cabeza, porque el cambio de rumbo del gobierno lo consideran una traición. Por mí se pueden quedar con las manos en la cabeza para siempre, el Frente Polisario nunca me ha parecido una organización fiable, ni representativo del pueblo saharaui en su conjunto, ni amigo de España.

Otro grupo de españoles que también puede que se estén llevando las manos a la cabeza, son aquellos que, por la razón que sea, conocen bien el proceder de Mohamed VI y de su padre Hassan II. Saben que las justificaciones, que se están empezando a dar, para este cambio de rumbo tan repentino, y que dan por seguro la contrapartida del reconocimiento marroquí de la soberanía española en Ceuta, Melilla y Canarias, no son más que un camelo. Si el rey alauí afloja su presión en la ciudades autónomas y en aguas canarias no será por gusto y, con toda probabilidad, volverá a las andadas en cuanto observe nuevamente en España  gestos de debilidad, o tenga problemas internos.

Puede que el rey alauí también haya sido reconvenido por la señora Wendy Sherman para que no la líe y ponga en riesgo sus intereses y la estabilidad de la zona. Por otra parte, al rey marroquí también le interesa una cierta distensión momentánea con España, mientras esté manteniendo con Argelia un peligroso pulso por la hegemonía en la región. Ya se verá, por eso es preciso que nuestros políticos comprendan que hay que tener mucho cuidado con rebajar la capacidad de disuasión en nuestra frontera sur, porque ahí la OTAN no nos apoyará en caso de conflicto y la UE lo dudo.

Zaragoza 27 de marzo 2022

LUIS BAILE ROY

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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