21 de abril de 2026 08:21

Blog sobre demografía y política

 «La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los  remedios equivocados.»  Groucho Marx

¿Qué encontrarás en este artículo?

 Según los principios de la democracia liberal, los partidos políticos deberían ser los que aglutinaran y encauzaran las corrientes de opinión de los ciudadanos hacia las instituciones en las que se toman las decisiones, tanto en un sistema electoral proporcional, como en uno mayoritario. Pero es un hecho que los partidos políticos están cada vez más alejados del sentir del común de los mortales y, como consecuencia, no cumplen adecuadamente con la misión de encauzar las verdaderas aspiraciones de los ciudadanos. Esa separación se debe, por una parte, a una falta de sintonía en lo que a intereses reales de la gente se refiere y por otra al incumplimiento de los compromisos adquiridos por los futuros representantes durante las elecciones. Tampoco se puede obviar que, en bastantes ocasiones, la legislación que producen los representantes de la soberanía popular no está en consonancia con el sentir general aunque, mediante la propaganda, se empeñen en hacernos creer lo contrario. Incluso, en ocasiones, los problemas debatidos en la cámara de representantes no son considerados por los representados de tan vital importancia, como para ser debatidos durante meses en plenos y carísimas comisiones, considerando, por el contrario, que se trata de temas de carácter distractor, cuando no de exclusivo interés de variopintos grupos de presión que, sin contar con la suficiente representatividad ni legitimidad, poseen herramientas con las que ejercer una fuerte presión, legal o no, sobre los partidos políticos.

 En la actualidad, sufrimos un excesivo protagonismo de los partidos políticos y de unos líderes, que tienen una cierta tendencia al autoritarismo. Los actuales partidos y quien esté detrás de ellos son los que detentan realmente el poder en nuestra sociedad, se han filtrado como agua desbordada en todas las instituciones del Estado y en las estructuras sociales. Salvo escasas excepciones, no están muy preocupados por el interés general, más bien lo están por lograr su propios objetivos y mantener sus poltronas, que usan como trampolines para seguir obteniendo influencia y prebendas. La democracia representativa se ha convertido en una corrupta e ineficaz partitocracia.

 La democracia representativa está perdiendo la confianza del pueblo y esta situación está producido inestabilidad y la aparición de movimientos antisistema y populistas en muchos Estados democráticos. Tan es así que podríamos hablar de una evidente “crisis de la democracia representativa”.

 Existe la alternativa de una democracia más cercana y natural. Y para ello habría que rescatar del olvido las ideas influidas por la estoica concepción orgánica de la sociedad: el idealismo alemán, cuyo máximo representante es Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) y a la filosofía krausista (Karl Christian Friedrich Krause, 1781-1832). Y, sobre todo, habría que recuperar las ideas de Enrique Ahrens (1808-1874), alumno de Krause, y que fue el primer gran teórico de la representación de intereses y de la democracia orgánica, que señalaba:

 “El derecho de voto, «sería ejercido por cada persona a la vez en los dos géneros de grupos, porque, por un lado, pertenece a una familia, a una municipalidad, a una provincia, y ejerce en cada una de estas esferas, el derecho de elección para la constitución de los consejos correspondientes, y por otro lado, forma o debe naturalmente formar parte de un orden de trabajo o de cultura social, y cooperar con su voto a la constitución de los consejos o asambleas . . . , consejos que existen . . . en el orden económico, como cámara de agricultura, cámara de industria y comercio«.

  En su concepción orgánica Ahrens contemplaba dos Asambleas o Cámaras de representación, la primera sería elegida por los representantes provinciales que, a su vez eran designados por los municipales y la segunda Cámara estaría compuesta de los representantes de cada sector cultural o de intereses. De esta manera Ahrens anteponía el voto plural e indirecto al voto único y directo de las democracias liberales centrado exclusivamente en los partidos políticos.

 En España esta filosofía estuvo representada por importantes figuras como Sanz del Rio, Salmerón o Giner de los Ríos, entre otros. Los krausistas españoles tuvieron gran influencia en la redacción del anteproyecto de la Constitución de la II República, según el cual el Senado iba a representar “los intereses sociales organizados”. De haber salido adelante el anteproyecto, esta segunda cámara iba a tener una estructura que era la aplicación de la ideología corporativista, que propugnaba una democracia orgánica:

«…El Senado se compondrá de 250 Senadores: 50 elegidos por las Provincias o Regiones con sus Municipios; 50 por las representaciones obreras de los grupos de Agricultura, Industria y Comercio; 50 por las representaciones patronales; 50 por las Asociaciones de profesionales liberales, y otros 50 por las Universidades, Instituciones culturales y confesiones religiosas…»

Salvador de Madariaga, liberal y krausista, que también contribuyó de manera importante a contemplar la posibilidad de ensayar un Estado corporativo “para un mejor desarrollo de las libertades ciudadanas”, dejó escrito que nuestra psicología nacional tendía a un apasionamiento demagógico exagerado, por lo que recomendaba sustituir el multipartidismo por un sistema que calificó de “democracia orgánica”.

 A pesar de todo, estos pensadores, europeos y españoles, se dieron cuenta de que, en el momento que les había tocado vivir, en un contexto general de agitación y con una sociedad europea fuertemente dividida, era muy difícil llevar a la práctica el modelo organicista, sin una ardua labor que, desde los órganos de poder, lograra la necesaria desideologización. Reconocieron que el pluralismo ideológico creciente y el galopante relativismo, que había traído la Revolución Francesa al acabar con el Antiguo Régimen, era un obstáculo demasiado difícil de superar en esos momentos, por lo que, apostaron por estudiar fórmulas más adaptables al signo de los tiempos, pero sin renunciar a futuras mejoras.

 Ahora, ante la crisis de esta democracia representativa en España, ya no podemos taparnos los ojos y la boca, debemos proponer soluciones. Se podría empezar por lo que propuse en el artículo del domingo pasado para mejorar nuestra actual democracia, o podríamos romper la baraja y dar un paso decidido en la dirección de un cambio sistémico. En ese sentido se debería plantear una reforma encaminada a asegurar la verdadera la participación de los ciudadanos en las decisiones políticas, mediante los cauces de participación que se podrían abrir desde las “unidades naturales de la sociedad”: la familia, el municipio, los organismos del ámbito laboral y empresarial, asociaciones profesionales (colegios profesionales) y culturales. Estas instituciones, que son la base natural de la sociedad y que la mantienen viva, son el cauce por cual se podría participar en los ayuntamientos, en las Diputaciones Provinciales, en los Parlamentos y en otros organismos como Consejos y colegios profesionales. De esta manera, mediante sucesivas elecciones/selecciones, llegaría al Parlamento y, en su caso al Senado, una selección de personas, elegidas mediante un cuidado y sucesivo proceso, iniciado desde la base de la sociedad, para producir legislación y, en su caso, otorgar la confianza a un gobierno y ejercer el control sobre él. En todas estas instituciones no existiría el mandato imperativo, ni la nefasta disciplina de partido, sino el mandato representativo. En este esquema los partidos políticos perderían su actual protagonismo, pero no tendrían por qué abandonar la defensa de sus ideales, que podrían seguir exponiendo dentro del positivo debate de ideas que se debe producir en la sociedad, pero posiblemente muchos de sus actuales afiliados abandonarían el barco, acabadas las posibilidades de sacar beneficio personal.

 Este sistema, o alguno muy similar, ha sido ensayado en otros momentos históricos y en otras sociedades con un cierto éxito, basandose en instituciones políticas inclusivas, que generaban instituciones económicas del mismo signo. En algunos casos se ha mantenido y en otros ha evolucionado hacia la democracia liberal, pero manteniendo un gran respeto por la representación de los verdaderos intereses de los representados y el respeto por los valores de su sociedad. En algunos casos el sistema ha fracasado porque ha sido adulterado por partidos de tendencias totalitarias, que no se han interesado por la creación de las instituciones políticas y económicas adecuadas, sino que se han dedicado a filtrarse por todos los recovecos de la sociedad para exprimirla en su beneficio.

  No hay razón para negarnos la posibilidad de intentar ese cambio de sistema, que se ve cada vez más necesario, para librarnos de la estafa de la partitocracia y de tanto personaje de baja calidad humana y profesional, que se ha encumbrado sin más mérito que haber ganado, por cualquier medio, posiciones de poder en algún partido, pero sin el más mínimo debate intelectual y ético.

 Con este sistema se daría valor a un ser humano diferente y más completo que el del concepto liberal, un ser humano que estaría más próximo al concepto que del hombre tenía Ortega y Gasset: «El hombre es él y sus circunstancias». Porque, al admitir esa «diferencia de circunstancias», se le da a la igualdad un significado superior al del principio liberal de igualdad.

 Riumar, Delta del Ebro, 11 de julio 2021

 LUIS BAILE ROY

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imagen de Luis Baile Roy
Luis Baile Roy

1 comentario en “OTRA DEMOCRACIA ES POSIBLE”

  1. Estoy de acuerdo Luis.Hay que mejorar la representatividad de los ciudadanos. Para empezar como dijiste en tu anterior blog cambiar la circunscripción electoral de la provincia a única,así cada voto vale lo mismo y lo segundo listas abiertas, que se voten las personas no los partidos.
    Un fuerte abrazo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Síguenos en Feedly

follow us in feedly

Consigue mis libros

Sistema Electoral Español

Existe una considerable distancia entre la actuación de los políticos y el sentir de los votantes. Hemos llegado a tener un Congreso de los Diputados que parece más una cámara de representación territorial, con unos partidos localistas sobrerrepresentados y con una importante capacidad de chantaje.

Vacío Demográfico en España

Una descripción sencilla de la situación demográfica actual de España, sus causas y su futuro previsible. También se analizan las políticas públicas necesarias para corregir la tendencia a la baja de la tasa de natalidad.

Publicidad

Mantente al día

  • 16.813
  • 292
  • 293
  • 20 de abril de 2025
Hemeroteca

Publicidad